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viernes, 11 de julio de 2014

lecciones de vida. eliminó su Ejército y puso énfasis en Derechos Humanos. en Costa Rica no hay barrios de lujo ni sus ministros coches de lujo. de vida austera su Presidente, ni fotos, ni plaquetas, ni letreros que lleven al culto a la persona. Lupe Cajías lo pone clarito.

En Costa Rica no hay barrios de lujo ni los ministros usan vehículos flamantes… ¡Pura Vida! es su marca país.
La República de Costa Rica, un pequeño territorio en el corazón de la América Central, dio estas semanas lecciones de vida y de institucionalidad, como lo hace desde que decidió eliminar al Ejército y concentrar sus esfuerzos en el Desarrollo Humano.
el uno en la cárcel. subjefe del MAS. el otro jefe del MAS hace todo para ser juzgado a corto plazo. foto de archivo.

La primera nota sobresaliente la logró su selección nacional de fútbol en el Mundial 2014, cuando conquistó paso a paso victorias deportivas sin mancha, sin lloriqueos, sin maldades, enfrentando a poderosos equipos americanos y europeos. A pesar de los desvaríos de la desacreditada FIFA para ampliar los controles antidopaje a casi todos los jugadores, los “ticos” superaron todas esas barreras físicas y psicológicas.
El seleccionado reflejó las condiciones sociales de su Estado. No son agresivos, pero tampoco aceptan presiones injustificadas. Trabajaron en equipo, sin fabricar estrellas que suben como las espumas y caen hechas añicos, como sucede en tantos casos, entre ellos el patético ejemplo de Diego Maradona. Tampoco presentaron jugadores del creciente estilo metrosexual sino jóvenes latinoamericanos mestizos, sanos, robustos, sin artificios ni exageraciones.
Esos deportistas son producto de una infancia llena de oportunidades. En Costa Rica no hay barrios de lujo ni los ministros usan vehículos flamantes; en cambio, desde el siglo pasado, todo niño que nace –también el que es un visitante y pisa suelo tico– accede al completo sistema de salud pública, sin costo. La cobertura llega al ambiente rural y a las islas lejanas. ¡Pura Vida! es su marca país.
Todo infante goza de bonos permanentes para estudiar hasta el bachillerato y en las universidades, sin condicionamientos ni publicidades. Ninguna autoridad exige una militancia política o fotos de propaganda para repartir los beneficios sociales. En Costa Rica no está permitido el trabajo infantil y los muchachos que tienen necesidad de ello tienen oficios sanos, como ayudar en los campos deportivos. Más de un campeón comenzó como pasapelotas. Tienen títulos olímpicos y panamericanos.
Además, datos que causan envidia colectiva, los mandatarios costarricenses prefieren una vida austera y ahorrar gastos en avioncitos o fiestas varias. Alguno que aprovechó el poder fue sentenciado a un castigo, dentro de un proceso justo y en un Estado de Derecho. El actual presidente dio un paso más: ordenó evitar gastos en fotos, plaquetas y letreros que alienten el culto a la personalidad.
Esas políticas de estado se convierten en una construcción histórica de largo aliento. Una gigantografía se desintegra, el decoro personal es invencible.
La autora es periodista.