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lunes, 14 de julio de 2014

tres damas del Mundial. El Penoco se refiere a Cristina que no fue a Rio, a Dilma, que debe pagar las facturas gordas y a Angela que luce los lauros de la victoria al esfuerzo.

Tres damas debían juntarse ayer en el estadio Maracaná de Río de Janeiro, para presenciar la gran final del Mundial Brasil 2014, entre Alemania y Argentina. 

Una de ellas no asistió, Cristina Fernández, y lo hizo bien, pues además de correr el riesgo de ser acusada de ave de mal agüero de la derrota, le iba a sumar una cara larga más al desproporcionado cuadro de tristeza que mostraron los subcampeones, pese a haber llegado a una instancia que nadie esperaba. Hay quienes tienen más suerte de la que pueden administrar y en eso se parecen mucho la dama presidente y su selección.

La otra cara de velorio la puso la anfitriona, Dilma Rousseff, quien seguramente está pensando lo que le espera después de la tragedia que vivió la Canarihna. Ella tendrá que afrontar la realidad de un país que convenció a todos de que era una gran potencia y para demostrarlo se proponía ser campeón mundial, una gran mentira que ha caído por su propio peso. 

La tercera, Angela Merkel, canciller alemana, fue a recibir uno de los lauros más que obtuvo su país, el país más estable de Europa, el más ordenado económicamente y el que ha podido capear con mayor integridad la fuerte crisis en el viejo mundo. Lo de Alemania no es casualidad y tampoco un espejismo como ocurre en otros casos.