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domingo, 17 de agosto de 2014

Susana Seleme nos recuerda que un esclavo repetía una y otra vez, al oído del Emperador, en medio de las aclamaciones de sus llunkus "que puedes caer...que puedes caer" no escuches los cantos de sirena que alimentan tu "yo", el "poder es efímero" nadie le dice a Evo, la verdad. es dramático

Cuando los emperadores romanos regresaban de sus conquistas, en medio de los vítores de la muchedumbre, un esclavo les repetía al oído la frase “Cave ne cadas”. Traducida del latín significa “cuidado que puedes caer”. Así les advertían que el poder es efímero. De entonces a hoy, “cave ne cadas” es una premonición para autócratas y dictadores.
En Bolivia, nadie le advierte al jefe del régimen Evo Morales que él también caerá, quizás no en octubre próximo como pronostican las encuestas. Caerá más tarde o más temprano, a pesar de su vocación de poder sin límite de tiempo y aunque ahora vayamos a una elección ciega, pues la oposición política no conocerá el padrón electoral: apenas un ‘resumen estadístico’ y solo 20 días antes del sufragio. Sí se sabe que en el libro de registro de votantes, al lado del nombre y también en la papeleta, habrá un código de barras, no por seguridad como dicen, sino para eliminar el secreto del voto. De ese modo, el oficialismo sabría cómo votó cada quien, violando al derecho de privacidad política. El objetivo es el control social, como en toda dictadura disfrazada de democracia, con ausencia de institucionalidad, de transparencia y fraude a la vista.
Igual que los millonarios y malgastados ingresos que tuvo Bolivia en estos 9 años, producto de la Ley de Hidrocarburos que el expresidente Carlos Mesa no promulgó por presiones de diversa índole y porque se oponía el entonces diputado Evo Morales. Sí lo hizo el presidente del Senado Hormando Vaca Díez (+) que pocos recuerdan. Merced a esa Ley (2005) y al aumento de los precios del gas -de 1 a 12- alcaldías, gobernaciones y universidades gozan del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH). El régimen de Morales no “nacionalizó el gas”, sí negoció buenas bases impositivas con las petroleras: 34% para ellas y 66% para el país, no 18/82, como falsea. Y sin independencia de poderes, alimenta su estatismo burocrático sin contrapesos que fiscalicen sus actos y sus gastos.
No obstante, el patrón de acumulación sigue siendo primario exportador de materias primas no renovables, sin industrialización y sin que se haya explorado-explotado nuevos pozos de gas. La realidad es que a pesar del crecimiento por los ingresos de hidrocarburos, también por las remesas y creciente narcotráfico, “el ingreso per cápita nominal de Bolivia alcanzó los US$ 2,625 en 2012, y aun así se mantuvo como el más bajo de la región” (Fundación Milenio Coy 245). El poder, al igual que el tiempo de la vacas gordas, es efímero.