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jueves, 6 de agosto de 2015

en "el Día de la Patria" El Deber formula reflexiones sobre la fundación, sobre la historia de Bolivia, de las conspiraciones y conjuras originales."tratamos de sacudirnos de las adversidades y sobre la esperanza "se abrirá un periodo de franca prosperidad"

Nada hay más entrañable que celebrar el día de la fundación de la República. El nacimiento de la patria, producto de tantas luchas y sacrificios, jamás puede quedar olvidado, y, por el contrario, la fe y la esperanza en días mejores se renueva cada año, pase lo que pase. A 190 años de su creación, Bolivia recuerda hoy a sus héroes, al pueblo en armas, hombres y mujeres, y se esfuerza, con éxitos y tropiezos, por incluirse entre las naciones respetadas del continente cuando está a una escasa década de su bicentenario como país independiente.

Desde 1825 a estos tiempos han sucedido innumerables acontecimientos en nuestro territorio. Pero ya no somos una nación tan joven como para no encontrar nuestro derrotero. Todavía estamos en la búsqueda de una real unidad interna, de una cohesión verdadera que cuando se ve cercana se aleja. Justamente cuando necesitamos con urgencia avanzar sin pausa para recuperar lo que se perdió por los avatares políticos y por una falta de confianza en nuestra propia fortaleza. Hay que reconocer que aún estamos experimentando, estamos probando formas de convivencia, pero más que eso, buscamos saber qué somos y qué queremos.

El propio nacimiento de la República de Bolivia fue complicado. Con un extenso territorio en medio de los virreinatos del Perú y de La Plata, fuimos como el yunque que recibió los golpes de la cruzada independentista. Por el Alto Perú avanzaron y retrocedieron los ejércitos argentinos, las tropas del rey de España, los infatigables guerrilleros de las ‘republiquetas’, hasta que pasaron el Desaguadero las huestes colombianas, vencedoras de Ayacucho, a la cabeza del Mariscal Sucre, para consolidar la liberación.

Bolivia nació entre conspiraciones y conjuras de los doctores charquinos, artífices del primer grito libertario en América del Sur surgido en aulas de la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca. Nuestra nación no surgió con el beneplácito de nuestros vecinos, sino, más bien, con su oposición o indiferencia. Los bolivianos no fuimos bienvenidos y nuestro territorio estuvo en la mira de reivindicaciones de otros por el hecho de haber pertenecido primero al Virreinato de Lima y luego al de Buenos Aires.

Hoy, casi dos siglos después, consolidados como Estado, tratando de sacudirnos de muchas adversidades, seguimos seguros de que Bolivia ha sorteado los peores momentos y que se abrirá un periodo de franca prosperidad y de armonía que compartiremos con las naciones que nos circundan