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sábado, 10 de octubre de 2015

interesante información de LT, casi el 70% de la población no conoce otra forma de Gobierno que la Democracia.. que hace 33 años dijo basta a la dictadura y estableció un pacto que se ha cumplido. nunca más a los regímenes de facto. mucho ha sucedido, pero falta mucho por hacer siempre bajo el sistema democrático. tareas inconslusas,participación ciudadana, contra la corrupción y nuevas estrategias que plantea el mundo globalizado. excelente texto OK, LT

Alrededor del 67 por ciento de la población boliviana tiene entre 0 y 33 años de edad y, para su beneficio, no conoce otro sistema de organización estatal que el democrático. Probablemente una mayoría de esos jóvenes, hombres y mujeres, no tiene mayor información ni conocimiento del tiempo de las dictaduras militares y muchos deben sentir descontento en cómo funciona el actual país. Incluso no deben faltar quienes creen que otra forma de organización estatal podría ser mejor.
Es por esa razón que es preciso recordar que el 10 de octubre de 1982 el país optó por el sistema democrático y su indispensable corolario de respeto pleno a los derechos de las personas. Así se inauguró una etapa que, felizmente, sigue vigente y en la cual ha sido posible que se sucedan en el ejercicio del poder partidos y propuestas ideológicas diametralmente opuestas y que las corrientes autoritarias (enamoradas de los procesos políticos del socialismo real o de experiencias militares dictatoriales) deban adecuarse –no sin dar gruesos sustos– a ese marco democrático para concretar su vocación de poder.
En este tiempo y pese a las crisis económicas y políticas que se ha sufrido se ha avanzado mucho en el desarrollo del país, como demuestran los datos objetivos de las estadísticas sociales (salud, educación, vivienda), reducción de brechas, incorporación de sectores poblacionales tradicionalmente excluidos de los niveles de decisión y en la institucionalidad estatal y, particularmente, de la defensa de la ciudadanía frente al Estado. Pero, al mismo tiempo, se puede constatar que falta aún mucho por hacer y que es muy fácil desarticular e incluso derruir lo creado con tanto esfuerzo y compromiso.
Es decir, no es poco lo que se ha hecho en este lapso y sus actores, superando las mezquindades de la política sectaria y los impulsos milenaristas que tanto arraigo tienen, merecen nuestro homenaje y reconocimiento.
En este sentido, rememorar el 10 de octubre de 1982 debe servir para ratificar nuestro compromiso con el sistema democrático y el respeto al Estado de derecho, mecanismos (probablemente los únicos que hasta ahora se conoce) que permiten poner límites al ejercicio del poder en favor de una ciudadanía que ha dado reiteradas muestras, incluso en momentos de generalizada confusión, de su adhesión democrática.
Ese compromiso exige, como ya se ha señalado, completar tanto las tareas inconclusas de construcción de la institucionalidad democrática, como generar nuevas iniciativas de participación  ciudadana que al mismo tiempo que consolide el sistema supere muchas de sus falencias como, particularmente, la separación entre el Estado y la sociedad, una clara política de lucha contra la corrupción y el diseño de estrategias integrales para responder a los desafíos contemporáneos con mayor equidad en el mundo globalizado en que nos ha tocado vivir.
Todo ello sabiendo que una de las bases fundamentales para que avancemos como lo hemos hecho es la decisión del pueblo boliviano de adoptar el sistema democrático, bajo el que siempre ha vivido alrededor del 67 por ciento de nuestra población.