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miércoles, 6 de abril de 2016

porqué consumimos tan poca leche? analiza OPINION cuando observa el conflicto entre productores lecheres y la Policía. la PIL no puede comprar mayor cantidad. amenaza de quiebra. 40% de la producción actual no tiene mercado, qué hacer?

Quienes habitan en Cochabamba fuimos testigos de bloqueos y enfrentamientos entre productores lecheros y fuerzas del orden en la última semana porque la empresa PIL ya no está en condiciones de comprar mayor cantidad de leche. Si siguiera por ese camino, se iría a la quiebra.

Este problema no es de este mes, ni siquiera de este año. Ya en 2014 se alertó lo que los siguientes meses y años traerían cuando se fijó que los productores vendieran el litro de leche en Bs 3.70. Sin embargo, la situación empeoró por una serie de factores explicados por la empresa como, por ejemplo, el bajo precio de la leche en el mercado internacional, el contrabando y la reducción de la demanda.

Sobre el último factor, se debe hacer notar que efectivamente en Bolivia no se consume la cantidad de leche esperada. Mientras en Uruguay se consume alrededor de 250 litros por habitante al año; en Argentina se toma 210; en Costa Rica, 200; y en Brasil, 150; en Bolivia, unos 60 litros por habitante. La Organización Mundial de la Salud recomienda el consumo de 150 litros de leche por persona anualmente.

Los investigadores y médicos han explicado en varias oportunidades que la leche es un alimento muy importante porque contiene elementos clave para un cuerpo sano. Posee mucho calcio, proteínas y vitaminas. Hay que recordar que el calcio es el componente esencial de los huesos, y las vitaminas B2, B6 y B12 desempeñan un papel esencial en los procesos metabólicos y del crecimiento. 

Si bien es cierto que para los adultos mayores la leche ya no es todo lo recomendable que es para los niños, por lo menos en ciertas cantidades, lamentablemente la población se ha acostumbrado a tomar más bebidas gaseosas y este es un mal hábito que debiera ser atacado por el Ministerio de Salud boliviano. 

Entre los diferentes puntos que desde hace tiempo vinieron demandando los productores lecheros existe uno por demás atendible y que, en realidad, debería formar parte de las políticas de Estado en salud y es el del incentivo del consumo de leche entre la población mediante campañas de publicidad.

Para nadie es desconocido que cuando las familias se sientan alrededor de una mesa para compartir sus alimentos cotidianos muchas veces ponen al centro una o más botellas de gaseosas. A los pequeños les encanta el refresco con gas y eso los padres lo sabemos. Sin embargo, poco o nada sabemos de cuánto daño pueden hacer estas gaseosas a la hora de hablar de las cantidades tomadas y del daño que las mismas pueden ocasionar en la salud.

Sin ir más lejos, preguntémosles a los dermatólogos sobre la relación entre el consumo de gaseosas y comida chatarra con el acné juvenil. Lo primero que nos dirán es “cero bebidas con gas”, “cero pizza”, “cero pollos broaster”.

En el otro extremo, el consumo de leche por parte de los niños les permitirá a ellos crecer con los huesos más sanos, tener una dentadura con menos caries, aumentar la energía, dormir con menos estrés, etc.

Sin embargo, mientras el Gobierno, a través del Ministerio de Salud, no desarrolle las campañas adecuadas al respecto, muchas bolivianas y bolivianos seguiremos sin saber a ciencia exacta cuánto beneficio nos da normalmente la leche y cuánto nos perjudica el consumo excesivo de gaseosas. 

Esto sin tomar en cuenta la situación de los productores lecheros que, si se agruparan, podrían generar sus propias empresas, campañas y mucho más. Lamentablemente, esperar que a uno le compren todo no parece, a todas luces, una buena idea. En esta acera, evidentemente, aún hay mucho por hacer.

Por todo lo explicado, se comprenderá que aunque se solucione en lo inmediato el conflicto entre los productores de leche y la empresa PIL, aún hay mucho camino por andar en este problema.