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sábado, 21 de mayo de 2016

clara referencia de Los Tiempos a Evo, "las ambiciones por prorrogarse en el poder conducen al descalabro total" y cita el diario de los Canelas el ejemplo de Venezuela que vive "una eclosión social y la confrontación fratricida" por lo que Maduro debe aceptar el diálogo para establecer la ruta de prontas elecciones

Es de esperar que la experiencia venezolana sirva para entender que los intereses del país están muy por encima de afinidades ideológicas y que los afanes prorroguistas sólo conducen a un descalabro total
Las informaciones provenientes de Venezuela dan cuenta de que ese país, por la acción de la cúpula familiar-militar que lo gobierna, se encuentra ante un inminente descalabro total, con graves consecuencias para la pacífica convivencia y el sistema democrático.
De nada han valido las innumerables exhortaciones, internas y desde el ámbito internacional, a las autoridades del Gobierno venezolano, para que impulsen un proceso de concertación con la oposición que permita reencauzar a ese país por los rumbos que marca su Constitución y, de esa manera, encarar la profunda crisis que lo agobia y que, en el campo económico, ha llegado a extremos como la falta de alimento y remedios en los hospitales.
Más bien, los gobernantes de Venezuela muestran un criminal empecinamiento en aferrarse al poder sin que pareciera importarles que esa actitud no sólo aumenta las posibilidades de una confrontación interna, sino que provocan una mayor depauperación de la gente.
Además, los gobernantes venezolanos ya han perdido muchos aliados en la región y el mundo. Así, dos de sus principales respaldos en la región han dejado el poder, sea mediante elecciones como en Argentina o procesos políticos, como en Brasil; también una serie de misiones de exmandatarios de diversos continentes que han viajado a Caracas para impulsar esos procesos de acercamiento con la oposición han sido insultados y ofendidos, actitud que, obviamente, influirá en la postura de sus respectivos gobiernos.
Por último, han surgido, aún en forma aislada, declaraciones de militares disidentes, entre los que se encuentra uno que gozó de la confianza del fallecido mandatario Hugo Chávez. Asimismo, varios intelectuales que defendieron a rajatabla en el ámbito internacional el denominado socialismo del Siglo XXI han dado un paso al costado, profundamente frustrados por la incapacidad gubernamental y la generalizada corrupción que ha corroído ese proceso.
También se han frustrado las gestiones hechas por la Organización de Estados Americanos (OEA) para establecer un clima de diálogo y distensión. Además, su secretario general ha recibido una andanada de groseros insultos pero, a diferencia de lo que sucedía en el pasado, esta vez aquél ha reaccionado remitiendo al Mandatario venezolano una digna y contundente respuesta que, además, ha sido avalada por el expresidente de Uruguay Mujica, quien no ha dudado en calificar al Primer Mandatario venezolano como “más loco que una cabra”.
En ese escenario, una eclosión social y un proceso de confrontación fratricida son consecuencias que pueden desatarse en cualquier momento. Por ello, los gobiernos de la región deben extremar esfuerzos para presionar al Gobierno de Maduro para que acepte y respete la instalación de un diálogo entre partes  para definir una ruta democrática hacia la convocatoria a elecciones generales al más breve plazo posible, de manera que sea la ciudadanía la que decida su destino.
Desde nuestra perspectiva, ojalá que se entienda, por un lado, que los intereses del país están muy por encima de afinidades ideológicas y más aún de adhesiones personales. Por el otro, que las ambiciones desmedidas por prorrogarse en el poder sólo conducen, más tarde o más temprano, a un descalabro total.