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martes, 27 de febrero de 2007

Simpatía y pesar por la desgracia ecológica

Se percibe en las organizaciones religiosas, políticas, sociales y hasta empresariales un profundo pesar por lo que está pasando en Bolivia y se toma en alta consideración los pronunciamientos de líderes políticos en sentido de impartir consignas de unidad y solidaridad en esta hora, cuando miles de compatriotas lo han perdido todo, sus alimentos, sus muebles, su ropa, sus medios de locomoción y cuando las aguas pasen, tendrán que empezar de cero, lo que resulta poco menos que imposible si acaso no cuentan con una ayuda inteligente, efectiva y repartida sin privilegiar otra cosa que no sea su real necesidad.
En momentos como éste los medios de comunicación, la Iglesia, las fuerzas armadas y las organizaciones internacionales como la ONU, la Cruz Roja, y los movimientos de solidaridad tienen que hacerse sentir y ofrecer su efectiva asistencia a los hermanos del Beni y de los otros departamentos afectados por el cambio climático resultado del fenómeno del Niño cuyos efectos no terminan de sentirse. Es hora de la solidaridad con Bolivia y los bolivianos