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martes, 20 de marzo de 2007

No jugar con fuego

Primera Plana pone ante sus ojos, la noticia, el acontecimiento mayor de cada día ocurrido en Bolivia. Por las características del blog, este acontecimiento va resumido con un punto de vista periodístico.
Está a la vista que los globos de ensayo que se mandan al éter desde medios oficiales, "próximas elecciones presidenciales", "el presidente no será candidato", "haremos lo que mande la Constitución", etc., no son sino fragmentos de algo que está por suceder y que perturba la vida nacional. Consiguen un doble efecto, que el gran público lector olvide los problemas de fondo, los contratos con las petroleras, la controvertida nacionalización de Vinto, la cadena de corrupción que afecta a todos los niveles de la Administración, los detalles de clanes familiares que estarían afectando los cargos públicos, la confrontación con los gobiernos departamentales a raíz de la distribución de las ayudas por los desastres nacionales, el turbio manejo de los fondos destinados a las misiones internacionales del Ejército boliviano, etc., etc., mientras tanto, con este telón de fondo, el Presidente critica a los medios, "amenaza con nacionalización", irrita a las organizaciones por un lado de los trabajadores de la prensa, que han sido víctimas de acciones de masas contra sus reporteros, y a los empresarios que están susceptibles, con razón, por el tema del diario "La Razón" y otros que pertenecen al grupo Prisa cuyos capitales están en Madrid.
Y por si fuera poco, nunca como antes en la historia nacional, se ha dado la salida de tantos miles de jóvenes bolivianos mujeres y hombres hacia Europa en busca de trabajo. Muchos de ellos conseguirán empleo a fuerza de sacrificios y de recibir sus salarios disminuidos en relación a los ciudadanos europeos y otros muchos estarán de regreso al no contar con empleo fijo, y por tanto con puestos de trabajo legalmente reconocidos.
En lugar de dar a jugar con fuego, bien haría el Gobierno en cumplir su deber con toda la seriedad y responsabilidad que amerita su condición de administrar Bolivia.