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sábado, 5 de mayo de 2007

El mandatario no tiene quien le escriba

La boca presidencial
Alfonso Gumucio D.

El presidente boliviano no ha aprendido a medir sus palabras luego de más de un año en el poder. Su incontinencia verbal lo lleva a cometer deslices, a anunciar cosas que no suceden, o a adelantarse a los hechos. Seguramente cree que lo hace muy bien, pero aparece como alguien que habla más de la cuenta. Las cosas irían mejor para él si hablara menos y con mayor propiedad, pues en el país se está dando un proceso de cambio que merece un mejor relacionador público. Evo se queja de los medios de información, pero lo cierto es que él mismo da sobradas razones para que los periodistas lo cuestionemos.
En artículos anteriores, en los últimos dos años, me he tomado la libertad de referirme a Evo Morales como el “Emperador Bocaza”, “boca de escopeta” y “boquita de cereza”, con la esperanza de que sus allegados le hagan entender que en boca cerrada no entran moscas, pero el presidente persiste en su estrategia de ganar titulares por las buenas o por las malas, con declaraciones desafortunadas, innecesarias y contraproducentes.
Por ejemplo, cómo se le ocurre decir –delante de los médicos cubanos que trabajan en Bolivia- que Fidel Castro “aparecerá” el 1º de Mayo para la celebración del Día de los Trabajadores. Los que creyeron que tenía esa información de primera mano, quedaron frustrados por segunda vez, pues ya dos meses antes Evo había anunciado que Fidel se haría presente en una reunión de presidentes latinoamericanos. Tampoco sucedió aquella vez.
Evo parece un niño cuando trata de competir con Chávez. Fidel ha recibido al presidente de Venezuela varias veces en La Habana, y mantiene con él una estrecha relación, pero no con Evo, a quien por lo visto le consumen los celos y trata en todo momento de ponerse a la altura de Chávez. Para que la gente crea que él también está en la esfera de los íntimos de Fidel, hace declaraciones que seguramente no le caen muy bien al gobierno cubano. ¿Con qué autoridad anuncia Evo lo que Fidel piensa hacer? Debería dejarle ese papel a la Cancillería cubana, a los embajadores cubanos, y no meterse en camisa de once varas. Ni siquiera Chávez ha sido tan imprudente en lo que respecta a Fidel.
Veamos otro tema en el que la boca presidencial peca de insensatez. Las declaraciones del Evo le han hecho un flaco favor a la Asamblea Constituyente, que desde ya tiene problemas suficientes y no necesita que le agreguen otros nuevos. La Constituyente anda en picada hacia el barranco, porque faltan apenas tres meses para que concluya sus trabajos (es decir, para que produzca una nueva Constitución) y todavía esta en pañales. Obviamente, que si se aprueba una nueva constitución entre gallos y media noche, a espaldas del país y sin discusión plena, no tendrá ninguna validez.
Pero encima de eso, están las declaraciones de la boca presidencial, que contribuyen a desprestigiar aún más a la Asamblea Constituyente. Las afirmaciones iniciales de Evo Morales en sentido de que la Asamblea Constituyente era magna y soberana, y que el ejecutivo no intervendría para nada, han quedado muy atrás. Cada vez que puede, el presidente “dicta” lo que la Asamblea tiene que hacer. Antes de que la Asamblea Constituyente hubiera siquiera mencionado el tema, Evo Morales anunció, como si fuera el portavoz -de algo inexistente- que una de las decisiones de la Constituyente será el llamado a elecciones generales el año 2008, en las que él será habilitado como candidato. Semejante declaración no podía sino causar revuelo y un daño tremendo al proceso democrático, porque hace ver a la Asamblea Constituyente como un circo donde no se decide nada, simplemente se obedece a las consignas del Palacio Quemado. Esa sola declaración ha distorsionado el panorama político del país, pues por encima de todo cuerpo legal, por encima de la misma Constitución, el presidente toma decisiones anti-constitucionales.
No es la primera vez que la bocota presidencial se mete con la Constituyente. Antes de que se elija la presidencia de la asamblea, hace diez meses, Evo Morales había anunciado su decisión: Silvia Lazarte fue nombrada “a dedo”. Todo esto le quita legitimidad a la Constituyente, que aparece simplemente como un brazo del Palacio de Gobierno, con rango menor.
La boca presidencial ha tropezado en muchas otras ocasiones, condenando a ciudadanos antes de que la justicia lo haga (caso Bakovic), anunciando la “revolución agraria” (una simple aceleración en la distribución de títulos) o nacionalizaciones antes de que fueran tales, y que al final ni siquiera lo son. Uno sigue leyendo los titulares: “se nacionalizó el gas” y todavía estamos en veremos, no en la supuesta “nacionalización”, sino en los nuevos contratos con las empresas petroleras, que hasta el día de hoy no aceptan los términos del gobierno.
Lo mismo sucede con ENTEL: los anuncios de nacionalización se hicieron de manera irresponsable, antes de estudiar el asunto. Al final, todo queda en una compra de acciones con la plata que estaba destinada antes al Bono Sol, pero el presidente se llena la boca con palabras revolucionarias.
Los anuncios y vaticinios suman y siguen: dice el presidente que se crearán 230 mil empleos en 2007, pero todavía no se han creado los que ofreció para el 2006…
Las declaraciones presidenciales serían material como para un libro titulado “Dichos y Hechos del Presidente Morales”. Invito a los lectores a revisar en la prensa de los últimos cinco años las declaraciones del dirigente cocalero, del diputado, del candidato del MAS y del presidente de la república. Podríamos armar un archivo interesante con ellas, para que no se diga que los bolivianos somos desmemoriados.
Creo que el presidente tiene un problema psicomotriz serio. No tiene un mecanismo bien engrasado entre su pensamiento y su boca. A veces la boca dispara más rápido y se adelanta al pensamiento, sin medir las consecuencias. Creo que sus asesores deberían ayudar al presidente a ejercitar ese vínculo tan importante entre el pensamiento y la boca presidencial, por el bien del proceso de cambio que vive el país.