Páginas vistas en total

viernes, 1 de junio de 2007

Inaudito. Bolivia importa gas de Perú y Argentina

Primera Plana pone ante sus ojos, la noticia, el acontecimiento mayor de cada dia ocurrido en Bolivia. Por las características del blog, este acontecimiento va resumido con un punto de vista periodístico.Según lo anticipamos en nuestro blog Gente de Radio, el diario La Prensa del grupo Canelas lanzó la noticia Bolivia importa gas licuado para abastecer su mercado interno. La noticia cayó como una bomba, hoy amplía el tema y señala que la imprevisión y diríamos nosotros, el manoseo que se hizo de YPFB dió como resultado esta falla que le significará gran descrédito al régimen. He aquí el texto: (Comentarios a la derecha)

Por primera vez, Bolivia se verá obligada a importar gas licuado de petróleo (GLP). Esto, según fuentes del Gobierno, le costará unos 800 mil dólares en tres meses sin tomar en cuenta el transporte. Todo para evitar desabastecimiento en invierno. Ésa, según analistas y ex autoridades del rubro, es una muestra de que el país atraviesa por una complicada situación energética que arriesga sus mercados interno y externo.

En el Ministerio de Hacienda explicaron que el Estado no incurrirá en costos adicionales y que el dinero saldrá del presupuesto para el subsidio del GLP, programado para este año en 21 millones de dólares.

El ministro de Hidrocarburos, Carlos Villegas, aseguró que Bolivia tendrá que recurrir a Venezuela para el aprovisionamiento de 45 toneladas del carburante por día (45 mil garrafas de 10 kilos) si la demanda de invierno crece.

En la actualidad existe un déficit de 46 mil garrafas día que el Estado tratará de cubrir con su stock de reserva y la lucha contra el contrabando. Para esto último, la Aduana cuenta con 90 efectivos que resguardan toda la frontera nacional.

Hasta diciembre, la reguladora del sector instruirá aumentar la capacidad de producción de dos plantas (Kanata y Vuelta Grande) y a la larga construir extractoras de energía.

Según el Gobierno y los especialistas del sector, el hecho de que el país sea la segunda potencia gasífera en la región no es una garantía para evitar la falta de GLP en Santa Cruz y La Paz.

Bolivia tiene 48,7 trillones de pies cúbicos (TFC) entre sus reservas probadas y probables; sin embargo, para extraer el gas natural, del cual se obtiene el GLP, se requieren millonarias inversiones que las empresas petroleras no realizaron en su momento bajo el argumento de que no tenían seguridad jurídica.

La Cámara Boliviana de Hidrocarburos (CBH) argumentó que la Ley de Hidrocarburos 3058 y la nacionalización del sector frenaron los nuevos proyectos.

Por esa razón, la organización calculó que la producción de gas natural y el consumo mantienen un frágil equilibrio de 41 millones de metros cúbicos día, aunque el país tiene comprometidos 45 millones diarios, sin contar el nuevo contrato con Argentina por 27,7 millones.

Hace una semana, el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Guillermo Aruquipa, aseguró que la situación no es tan crítica y que existe el suficiente gas para cumplir los compromisos.

Del total producido, el Estado debe entregar seis millones de metros cúbicos diarios al mercado interno, con Brasil el acuerdo es de 30 millones, aunque le da 24 millones porque el país aún no pidió la totalidad, y 7,7 millones a Argentina, aunque su contrato es por cinco millones.

Este último está urgido de que Bolivia le cumpla el suministro porque debido al invierno requiere más energía para su mercado y para cumplir con Chile, su principal consumidor.

El contrato que Bolivia firmó con Argentina obliga al país a cubrir el 60 por ciento del convenio. Fuentes oficiales informaron que debido a la situación actual se limitarán a responder ese margen. El 40 por ciento restante se entregará según el requerimiento del Gobierno de Néstor Kirchner.

En todo caso, para que el país pueda atender a los compradores regionales y el crecimiento del consumo local, que sube cada año en 7 por ciento, según la CBH, se debe desarrollar las reservas de gas que están en el subsuelo.

Con los nuevos contratos de operación, suscritos a raíz de la nacionalización, las empresas se comprometieron a invertir 3.000 millones de dólares en 40 años.

Sin embargo, de acuerdo con el ex ministro de Hidrocarburos Mauricio Medinacelli, el país no sentirá de inmediato los beneficios de esa inyección de capital. Las empresas tienen seis meses para presentar planes de desarrollo de los campos y sólo cuando YPFB los apruebe correrán las nuevas operaciones además del tendido de ductos.

De acuerdo con sus cálculos, la producción de gas natural y petróleo aumentará dentro de uno a dos años como máximo.

La Superintendencia del área informó que en Bolivia la industria es la que más consume ese energético, luego están las familias que tienen redes domiciliarias de gas y les siguen los usuarios del rubro comercial.

El gerente general de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), Gerardo Velasco, advirtió de que unas cien compañías de La Paz y El Alto sufrirán restricciones no sólo porque la producción de gas está al límite, sino porque el Gasoducto Al Altiplano, que transporta el carburante, no tiene la suficiente capacidad.

Ante esa situación, la cementera Soboce dijo que analiza el importar fuel oil, un combustible líquido de menor calidad que el diésel, para calentar sus hornos.

La situación de las empresas se complica en invierno, ya que, como es una época seca, las hidroeléctricas no aportan mucha energía y parte del gas natural que llega al occidente del país alimenta la generación de energía eléctrica.

El superintendente Jorge Choque informó que el crecimiento de ese rubro subió en 10 por ciento este año en relación con la gestión pasada.

El aumento de gas natural permitirá además incrementar, a su vez, la producción de GLP, gasolina, diésel, combustible de avión y otros.

En el caso del GLP, la demanda, de 1.036 toneladas por día (103.600 garrafas), sobrepasa la producción nacional de 990 toneladas diarias.

Seis plantas de extracción de combustibles aportan el 74 por ciento del GLP, y el resto, las refinerías. Santa Cruz y La Paz son las que más consumen ese carburante (ver cuadro). La falta de garrafas en el mercado se sintió más en la primera de éstas, incluso ayer las Fuerzas Armadas escoltaron camiones repartidores para verificar que cumplieran su misión.

El ministro Villegas dijo que la producción de GLP en el país es deficitaria debido a que los últimos siete años las empresas no invirtieron en plantas de separación de líquidos, que permiten separar el gas licuado del gas natural.

Por falta de esas infraestructuras, en el fluido que Bolivia exporta a Argentina y Brasil se va adicionalmente GLP, por el cual, según el ex director de Comercialización de la Superintendencia del sector Jorge Téllez, esos países no pagan ni un centavo.

La administración del presidente Luiz Inácio Lula da Silva se comprometió a pagar por el energético, pero no lo hace porque ambos países negocian el contrato. Según Téllez, era misión de la reguladora instruir la construcción de plantas, pero gestiones anteriores no lo hicieron.

La “Súper” indicó que, como en el caso del GLP, la gasolina y el diésel tienen un frágil equilibrio que permite abastecer el mercado interno. El ex regulador Hugo de la Fuente dijo que en este momento “Bolivia vive una crisis energética” reflejada en la importación de GLP y que se debe invertir en ductos y redes de gas.