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viernes, 10 de agosto de 2007

Una publicación de aymaras originarios

Primera Plana pone ante sus ojos, la noticia, el acontecimiento mayor de cada dia ocurrido en Bolivia. Por las características del blog, este acontecimiento va resumido con un punto de vista periodístico.Hemos recibido otro número de la Revista Pukara, suscrita por organizaciones originarias de los aymaras del Altiplano que circundan el Lago Titicaca. Es interesante observar sus razonamientos a propósito del Cabildo paceño, convocado para pedir que La Paz no ceda su carácter de sede del Gobierno, sin embargo la concentración se realizó en El Alto, que no es La Paz.

El mensaje del cabildo paceño


No se reproducirá el drama de Zárate Willka: Ahora se luchará por nuestros propios intereses

El reciente 20 de julio se congregaron en la Ceja de El Alto cerca de 2 millones de personas. Este cabildo fue convocado para defender la sede de gobierno en la ciudad de La Paz, ante los intentos de las autoridades departamentales y Comités Cívicos de Chuquisaca y otros departamentos para discutir en la Asamblea Constituyente su traslado a la ciudad de Sucre.

Muchos han querido recuperar para su provecho el efecto de esta impresionante movilización de masas. El gobierno desea presentarla como una muestra de apoyo a su administración y diversos personajes políticos intentaron aprovechar esa movilización para sus propios intereses. Sin embargo, lo sucedido ese día desmiente esas interpretaciones voluntariosas y frustra esos deseos de manipulación.

Desde ya es sintomático que el apoyo para que una ciudad, La Paz, continúe siendo sede de gobierno, haya tenido que realizarse en otra, El Alto. Y es que en realidad esa concentración no revela la sumisión a un debate de capitalidad y de mantenimiento de los beneficios políticos y económicos para quienes hasta el momento se beneficiaron de ese hecho político, sino más bien su radical contestación.

La muchedumbre reunida en esa oportunidad -mayoría de rostros morenos suburbanos y gran cantidad de comunarios aymaras venidos de las provincias- impidió que dirigentes políticos, como Samuel Doria Medina o José Luís Paredes, pudieran ingresar al palco oficial. El alcalde de La Paz, Juan del Granado, tuvo que forzar su ingreso gracias a su impresionante servicio de orden, pero tuvo la prudencia de renunciar al uso de la palabra.

A fines del s. XIX se presentó en Bolivia otro problema capitalino, que desembocó en una guerra civil. En ese entonces Pando, el líder de La Paz que reclamaba el Federalismo, se impuso a Alonso, el presidente que representaba el conservadurismo chuquisaqueño. Pando ganó gracias al apoyo de los indios liderados por Zarate Willka, pero una vez triunfante traicionó y fusiló a su aliado indígena. La ciudad de La Paz ganó ser sede de gobierno gracias a la movilización indígena y podría suponerse existen quienes piensan conservar la ahora cuestionada sede de gobierno para La Paz, mediante el mismo recurso: utilizar la masa indígena.

Actualmente, sin embargo, las condiciones parecen distintas. El cabildo reunido en El Alto parece indicarnos que el cuerpo de Tupak Katari está culminando su reconstitución. El cuerpo es ahora inmenso, pero la cabeza recién se está desarrollando. Empero, el mensaje es claro: Los descendientes de Tupak Katari y de Zárate Willka, de Bartolina Sisa y de Gregoria Apaza, ahora lucharán por sus propios intereses.