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martes, 11 de septiembre de 2007

Demagogia y obsecación en asunto Vinto

Primera Plana pone ante sus ojos, la noticia, el acontecimiento mayor de cada dia ocurrido en Bolivia. Por las características del blog, este acontecimiento va resumido con un punto de vista periodístico. Cuando la Administración de Evo Morales se lanzó con todo a Vinto y proclamó a los cuatro puntos cardinales que "estaba realizando una medida patriótica de nacionalizar los minerales de la fundación de Vinto", hubo voces, inspiradas en la cordura, la experiencia y en el pasado de evitar que la historia se repita, que cuidado que nos vaya a suceder lo mismo que cuando el MNR nacionalizó las minas...
Ahora, la voz plañidera del Ministro de Minas, se lamenta y llora por "el boicot, el sabotaje que la empresa ex-propietaria de Vinto está realizando contra Bolivia" y es que igual que las fundidoras de estaño en el pasado recibieron el producto boliviano, lo procesaron y a tiempo de devolverlo para su comercialización, junto a la factura por el trabajo realizado adjuntaron otra "por la nacionalización, o la confiscación en calidad de indemnización," o sea una factura alzada "por daños y perjuicios". De modo que lo realizado por Morales es de nuevo, como lo de los hidrocarburos un acto demagógico, engañoso, de otro modo, cómo explicar lo que está pasando?

El Gobierno acusó este martes a la suiza Glencore de no permitir la comercialización de lingotes de estaño en el mercado internacional, hecho calificado de "sabotaje y boicot" por la administración del Estado.
"Estamos muy molestos porque existe esta política de ahuyentar a compradores de nuestro metálico, esto es un abierto sabotaje y boicot, además de una conspiración contra la nacionalización de Vinto", aseguró el ministro de Minería y Metalurgia, Luís Alberto Echazú.
La Empresa Metalúrgica Vinto tiene previsto vender 2.500 toneladas de estaño valuadas en unos 26 millones de dólares y que desde hace más de tres meses no pueden ser comercializados por acciones directas de la transnacional suiza.
El pasado viernes 9 de febrero, la administración del presidente Evo Morales nacionalizó y recuperó la Empresa Metalúrgica de Vinto para el Estado boliviano.
Al nacionalizar Vinto, el Gobierno boliviano informó que la británica Allied Deals pagó en 1999 al Estado 14,7 millones de dólares por la fundidora, pese a que su valor era de 140 millones de dólares.
El complejo metalúrgico pasó luego a manos de la Comsur, propiedad del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997 y 2002-2003), quien en 2005 vendió sus compañías a la suiza Glencore.
Posterior a ese proceso, la compañía suiza Glencore International AG exigió el pago de una compensación por parte del Gobierno boliviano.
Entonces Glencore aseguró que "se reserva el derecho y el de sus subsidiarias de tomar todas las medidas necesarias para proteger sus intereses".
La producción diaria de Vinto es de 40 toneladas de estaño en lingotes/día por lo que miles de toneladas de estaño que no pueden ser exportadas, en perjuicio del propio Estado, debido a que no se están aprovechando las buenas cotizaciones internacionales que se traducen en un precio de más de seis dólares por libra fina.
"Tenemos información por la cual, muchos compradores (del estaño boliviano) han sido comunicados por Glencore que los lingotes le pertenecen, por lo tanto, en cualquier momento de una compra podrían enfrentar medidas del propietario que, que supuestamente sería Glencore, llegando inclusive a la incautación", declaró el ministro Echazú.
Antes de la nacionalización, la subsidiaria Sinchi Wayra dependiente de Glencore, exportaba la producción de la fundición de Vinto realizando toda la operación desde la ciudad de La Paz.
El argumento expuesto por el Gobierno para la nacionalización, es que la privatización de la empresa fundidora, realizada el año 1999, representó pérdidas económicas al Estado.
El ministro Echazú afirmó que desde esa privatización, Vinto ha tenido tres operadores distintos: la adjudicataria original fue la británica Allied Deals, la misma que posteriormente transfirió su propiedad a la empresa minera Comsur y ésta, finalmente, a la suiza Glencore.