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domingo, 24 de agosto de 2008

líder precario que ha fracturado y hundido al país, así lo define Susana Seleme en picante artículo

Es el Presidente de Bolivia el líder nacional integrador, capaz de comprender la pluralidad étnica y política, de manejar la economía que no es sólo Estado, sino también mercado y viceversa? ¿Es el líder que acepta las diferencias, las diversidades regionales, de culturas, de género y otras, y las compatibiliza con mano equitativa y sabia, con visión a largo plazo, con capacidad y conocimientos? Sin lugar a dudas, no lo es. Evo Morales Ayma es un líder precario porque no diferencia la parcialidad del todo y el conjunto del país, y porque nunca tomó en cuenta sus diferencias y sus afinidades, sus complejos entresijos, sus matices, contradicciones y el signo de los tiempos. Es un líder precario que no entiende la complementariedad de los poderes regionales con un poder nacional descentralizado. El Presidente es tan precario que utiliza el IDH como un arma de dominación financiera y fiscal contra sus adversarios, es decir, los departamentos y autoridades políticas y cívicas autonomistas. ¡Qué liderazgo precario el de Morales, que utiliza políticamente el pago del bono Dignidad, al que Pando, Beni, Santa Cruz, Tarija y Chuquisaca sí quieren aportar, pero no menoscabando el crecimiento y desarrollo de sus habitantes! Por eso pelean, por su restitución y respeto.Al líder precario no le bastarán sus ‘movimientos sociales’ ni el sobredimensionado y tramposo 67% de votos para imponer su Constitución, que busca un Estado social comunitarista y centralista, proyecto teñido de violaciones, muertes y que busca, de yapa, la reelección del líder precario. Si él quisiera ser hoy algo más inteligente de lo que pudo haber sido ayer, debería desmontar los aprontes de un nuevo referéndum para aprobarla, porque ésos son aprontes de guerra sin maquillaje. ¿Es eso lo que quieren el líder precario y sus huestes? Ésa es la Bolivia de la parcialidad y no la Bolivia que busca la síntesis para convivir, vía diálogo y concertación.Su liderazgo es tan precario que ni los votos fraudulentos y abultados del ilegal referéndum revocatorio no le bastan para ganar cinco de nueve prefecturas, cuyos habitantes tienen otra visión del mundo y que no pretenden imponerla a nadie, pero tampoco quieren que le impongan ninguna, menos la del líder masista. Él es un líder precario que nunca pensó la democracia como método y condición social: un hombre, una mujer, un voto y todos iguales ante la ley. Eso es respetar las múltiples pluralidades de una democracia, imperfecta pero perfectible, que ni Morales ni sus hombres pelearon por restaurarla, consolidarla y defenderla, pero se sirven de ella y la abusan. Es un líder precario, porque ha llevado al país a una grave fractura y desagregación sociales y a un abismo institucional del Estado social y democrático de derecho. En una agregación de confusas ideologías, el Presidente de Bolivia es un líder precario porque su mayor obra ya no es el empoderamiento de los pueblos indígenas, sino la división de Bolivia, fiel a su lógica sindical del enfrentamiento permanente, la intolerancia, la difamación y la descalificación del adversario, el abuso de poder, el maltrato a los hombres y mujeres de la prensa. ¿Es Evo Morales el líder nacional integrador y conductor del país? No. Es nomás un líder precario que ha fracturado y hundido al país, que en lugar de inversión productiva, ofrece más inflación; que a cambio de construir, destruye y confronta, merced a su incapacidad de gobernar para el todo y el conjunto.