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sábado, 20 de septiembre de 2008

guillermo capobianco se refiere a ideología, geopolítica, y economía en contraruta en términos precisos

Los días de luto, dolor y sangre, el horror de la masacre en El Porvenir (Pando), los mil refugiados en la plaza de Basilea –Brasil– escapando de la persecución y la represión ejercitadas por militares que allanaron domicilios y sembraron el pánico entre ciudadanos inocentes, cívicos y opositores, han lastimado profundamente el alma de la nación. Todos, de ambos bandos, civiles y uniformados, eran bolivianos.El país llora y entierra a sus muertos. La firma de un acuerdo para viabilizar un pacto de reconciliación ha encendido de pronto una pequeña llama de esperanza en un país sumido en el temor y el desconcierto.Es el inicio de una ‘guerra’ que sobrepasa de lejos las fronteras nacionales y se sitúa en el ‘ojo de la tormenta’ de una confrontación global entre un bloque de regímenes de tendencia radical frente a la primera potencia mundial y el mundo desarrollado de Occidente. Es una nueva versión de la antigua Guerra Fría.La tregua política alcanzada permitirá al país y a sus élites dirigentes y gobernantes asimilar la naturaleza de los cambios que se están produciendo en la geopolítica mundial y que inciden en un país clave como Bolivia, cuya importancia estratégica es ahora reconocida por la comunidad internacional.El Gobierno ha alineado al país en el bloque político-ideológico de los regímenes radicales, como Irán en Oriente Medio y la Rusia autocrática de Putin en el Viejo Continente. Morales se ha transformado en ‘vasallo’ de Chávez, empeñado éste en conformar un bloque continental capaz de ‘enterrar’ al ‘imperio’ estadounidense.En este contexto, la ideología neomarxista social-comunitaria que sustenta el Gobierno se presenta aún más radical que la revolución bolivariana de Chávez y su ‘socialismo del siglo XXI’.Esta ideología ultrarradical y el modelo de Estado y sociedad que pretende implantar están expresados en el texto constitucional que irá a referéndum confirmatorio y dirimitorio.Se trata, entonces, no sólo de compatibilizar textos, sino de buscar la ‘fórmula’ que permita la coexistencia democrática y pacífica de dos diseños antagónicos de sociedad, de Estado y de modelos de desarrollo, prevalecientes en la Bolivia andina de occidente y en el país autonómico del oriente. Tal es la esencia de la crisis de Estado que ha explotado violentamente en el país.La Unasur, como nuevo ‘factor de poder’ en la geopolítica mundial y el comercio internacional, requiere de manera inexcusable de un centro articulador estratégico, funcional y compatible con el gran proyecto. Ese centro articulador es Bolivia.Un ‘corazón’ continental ‘partido en mil pedazos’, inviable económicamente e ingobernable políticamente, no le sirve para nada al proceso de consolidación de la emergente potencia sudamericana. Encontrar la ‘fórmula mágica’ de la coexistencia es el reto imperativo del momento. Un fracaso en el intento marcará fatalmente el reinicio de hostilidades… ¡nuevamente!