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sábado, 4 de octubre de 2008

en frases cortas con singular acierto el deber ofrece otra visión real de bolivia

No ha sido preciso que nadie, en particular, mueva un dedo. El Gobierno, el propio Gobierno por sí sólo, se ha encargado de exponer el panorama nacional y con lujo de detalles. Desde que se desató la crisis de la que todavía no logramos sacudirnos del todo, el Gobierno se aplicó alma, vida y corazón, con una singular aptitud histriónica, de dar la imagen del pobrecillo de solemnidad, a merced de unos monstruos encorbatados que lo acosaban con la fatal determinación de comerle el pecho. Mas el pobrecillo, en los hechos, tenía tras suyo a su tío patilludo y fantásticamente platudo que le llenaba los bolsillos para fortalecerlo más allá de lo razonable y le alimentaba los más audaces y temerarios sueños.Con semejante aliento, que ya quisieran no pocos de sus similares en diversas partes del mundo, el pobrecillo Gobierno se abocó al retoque cuidadoso y puntual de su imagen. La cuestión no era otra que la de remozar sus rasgos, y no sólo para lucirlos dentro de casa, sino también para copar espacios exteriores. No fue por nada que se lo vio, gracias a la plata en que lo tenían forrado, hacer viajes relámpagos por todo el planeta luciendo su fina indumentaria de rutina muy a la moda.Y no sólo eso. Sobre la marcha, asimismo, asumió el rol de atento, fraterno y muy cordial anfitrión, recibiendo las visitas de enviados de organismos internacionales y de gobiernos erigidos per se en celosos custodios de la democracia y de la paz universales. Los enviados, que por marcadas razones inspiraron dudas en lo concerniente a su imparcialidad, se limitaron a departir con el pobrecillo Gobierno y sus más allegados, y retornaron en seguida a sus bases (nos cuesta creer que lo hubiesen hecho con la conciencia tranquila) para dar cuenta de lo visto y de lo oído, en ambos casos, a medias lógicamente. Bueno, pero lo importante es que, a pesar de la falta de imparcialidad de los enviados con formalidades y según compromisos burocráticos, otros observadores de alta cualificación internacional y con una visión real, sin distorsiones maliciosas, se motivaron y echaron el ojo encima de la actualidad boliviana. Basta mencionar algunos, por ejemplo, el notable escritor, político aplomado en su juventud, Mario Vargas Llosa, nacido en Cochabamba pero universal ciudadano, quien no vaciló en redondear expresiones de condena al referirse al pobrecillo Gobierno.Y con clara conciencia en cuanto a que lo que está sucediendo en Bolivia no es humo de paja, sino que por el contrario se está dando una situación real de extrema gravedad, otro observador destacado desde Francia pide a su presidente, Nicolas Sarkozy, mediar ante el de Bolivia, Evo Morales, para que a través del diálogo se llegue a la reconciliación de los bolivianos.¿Estarán dadas las condiciones para que se sienta el eco de estas mediaciones en beneficio de la paz?