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martes, 21 de octubre de 2008

"la suerte está echada" suena como "ya todo está consumado" en doloroso escrito de centa reck

Sortearse la túnica y pelear por la capa del crucificado parece ser el final de la hoja de ruta que ha recorrido el oficialismo y la oposición en el período transcurrido entre la instalación de la Asamblea Constituyente y el desenlace que finalmente desembocó en el preacuerdo entre los representantes de Unidad Nacional, Podemos, MNR y otras agrupaciones políticas que aceptaron aprobar la ley que viabilizará el referéndum constitucional a realizarse en enero de 2009 y el adelantamiento de elecciones generales para diciembre de 2009.
La realidad es inexorable y una vez que la democracia ha sido entregada por los propios opositores al régimen de Evo Morales, no queda más que observar el espectáculo de quienes después de terminada la crucifixión no han dejado de quitonearse la capa y de echar a los dados la túnica.
Nos queda el aprendizaje de haber observado políticos que viniendo de la vieja tradición de partidos, han vuelto a repetir los vicios que los llevó al fracaso, por lo que tampoco en el momento presente estuvieron a la altura de los tiempos que les han tocado vivir: Se ha podido ver que han arrastrado la falta de principios que los caracterizó y que le han seguido haciendo honor al viejo refrán de que el zorro pierde el pelo pero no las mañas. Lástima que en medio del juego de cintura que han realizado para llegar al desenlace, hayan cometido tantos atropellos, dejando en el camino chivos expiatorios que han cargado con el peso de las traiciones, de la falta de fidelidad a la ideología que supuestamente profesan, del transfugio político y los negocitos con los que se crucificaron incluso a algunos inocentes.
La derrota tampoco es gratis y ha dejado un reguero de aliados en las cárceles, confinados y huyendo fuera del país, mientras que otros siguen merodeando los restos del banquete sacrificial, quitoneándose la túnica y robándose la capa del crucificado, mientras al lado del condenado, todavía esperan su crucifixión el ladrón bueno y el malo, sin que se haga mayor distinción entre ellos.
Las últimas escenas de diálogo en Cochabamba y de esta negociación en el congreso, sumado a otros antecedentes, nos muestran en toda su extensión la dimensión humana y sus matices, con los claroscuros típicos de las traiciones, las ambiciones y miserias que rodean la vida tanto en los momentos de gloria como de derrota.
El Congreso se decidió finalmente por consumar la crucifixión. La muchedumbre llegó para exigir el sacrificio del cordero que los mercaderes no supieron cuidar; sólo queda el vinagre que no calmará los labios partidos de sed y la corona de espinas que nadie quiere portar por miedo de ser el próximo a ser conducido al calvario.
Antes que se terminara de enfriarse el cadáver de la democracia, se hizo la repartija. A la hora de las decisiones nadie preguntó por la vigencia o no de la ley, porque las leyes también han sido subastadas.
Cada vez estamos más sorprendidos con la capacidad de adaptación que muestran dirigentes y políticos, con la frialdad con la que plantean sus avances para acostumbrar a la ciudadanía a una idea dejando de lado otra posibilidad por más razonable que sea. Esto fue lo que pasó con la increíble decisión de viabilizar y de ir al referendum revocatorio, que fue el terremoto que tumbó al Conalde y que destruyó el proyecto autonómico.
Ahora, observamos que se empezaron a dar los mismos avances respecto al referendum por constitución incluso antes de que se viabilizara la "libertad" que ha permitido que los parlamentarios concreten dos tercios para la ley del referendum por constitución. Este era el final feliz que acariciaban los soñadores políticos, tanto así que ya se habían hecho anuncios, incluso desde hace un par de semanas, en los que ya se hablaba de hacer campaña por el No al proyecto constitucional del MAS, sin tocar ni por acaso el tema del padrón electoral. Esta es la oposición funcional que acaba de conformarse e instituirse y que poco a poco se ha ido deshaciendo de algunos de los miembros que tenían una muerte anunciada porque tenían que servir de escarmiento o simplemente porque habían sido elegidos como los corderos que debían ser degollados en el altar del sacrificio.
Que el tiempo y las aguas haga justicia y los ponga en el lugar de la historia que les corresponde.