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sábado, 10 de enero de 2009

después de venezuela bolivia el segundo con más alto nivel inflacionario. la economía acusa serios transtornos hacia el despeñadero. será el final?

¡Es la economía, estúpido!
A escasas dos semanas de la realización del Referéndum por Constitución el Gobierno no sabe como cubrir el grave problema económico que nos aqueja y que es el resultado de la falta de proyectos responsables en esta área y de la intensa y ajetreada agenda eminentemente política que ha prevalecido en la presente gestión, sometiendo a nuestro país a constantes procesos eleccionarios y de consultas ciudadanas, con el simple y llano interés de obtener réditos eminentemente populistas que sólo han promocionado medidas ajustadas a los procesos eleccionarios y no a las necesidades económicas del país.
Recordemos que todos los referendums realizados hasta el momento, han terminado respondiendo a políticas de corte demagógico, porque en realidad a poco de haberse realizado estas consultas el gobierno ha desoído en todos los casos el resultado del voto popular en las urnas y ha resuelto los temas consultados dentro de los términos que mejor le cuadran a su visión totalitaria, sin escatimar violación de leyes, del marco constitucional o el ejercicio de la violencia. Esto por supuesto ha redundado en que estas consultas hayan terminado en el mejor de los casos olvidadas en un basurero del Palacio de Gobierno.Esta conducta o inconducta no podía terminar tener un buen final, nos está llevando al despeñadero económico entre otros males como la inseguridad creciente, la anomia social, y los altos riesgos de entrar en una espiral de violencia, entre todos los peligros que actualmente corremos.
Y es esta calamidad económica que se avecina, y de la que todavía apenas estamos advertidos, la que el Gobierno está tratando de ocultar tapándose el rabo hasta que pase el referéndum por constitución del próximo 25 de enero.
Los problemas económicos que se han desencadenado a raíz de factores internos como externos, ponen en un grave riesgo la economía boliviana. Este es el motivo por el que el Gobierno está apostando todas sus cartas a la aprobación de su proyecto de constitución, como la única tabla de salvación que el Ejecutivo encuentra ante la grave coyuntura y ante la inoperancia y miopía que ha puesto en evidencia la actual gestión de Gobierno.
Decimos que al Gobierno no le queda más que esta última apuesta, porque el nuevo texto constitucional le permitirá un manejo arbitrario del país puesto que destruye los debidos controles sociales al destituir la separación de poderes y la independencia del Banco Central, situación que permitirá que el Ejecutivo eche mano de todos los recursos, de las AFP, de las reservas internacionales, que maneje o invisibilice fuera de una supervisión el déficit de Yacimientos, que cree nuevos o acreciente impuestos, y todo el marasmo indiscriminado de políticas que sumirán a nuestro país en una africanización de la economía, que nos auguran la suerte de caer en la nefasta realidad de países como Zimbague, sometidos a la erosión social y económica que provocan las políticas populistas-dictatoriales.
La situación es tan precaria que según el último informe económico elaborado por la Cámara de Industria y Comercio (Cainco) Bolivia ha pasado a ser el segundo país de América Latina que registra la mayor inflación. Según dicho estudio esta situación se explica entre otras cosas por la medida populista a la que se adhirió el Gobierno de Evo Morales al prohibir las exportaciones, sin otra explicación que hubiera sido la de querer dañar al sector económico exportador y sin presentar alternativas válidas que hubieran paliado el efecto y sustituido la actividad de este sector en la dinámica económica del país.
Según el estudio realizado por la Cainco, Venezuela tuvo una inflación del 27,6%. Bolivia del 11,7%, Ecuador del 9.1% y Argentina del 7.9% a cuenta de haber implementado políticas que frenaron las exportaciones e incentivaron la importaciones, desincentivando de este modo la producción y el flujo del comercio que dinamiza la economía, lo que luego incide necesariamente en una disminución del empleo.
La política desarrollada por el Gobierno actual no ha tomado en consideración los riesgos en los que ha puesto al país actuando de manera irresponsable sobre los procesos productivos, ni tampoco ha previsto las consecuencias de sus políticas en el sentido de costo social por haber vulnerado no sólo la cadena productiva sino también haber planteado una interrupción en el proceso de exportación que es el fruto de una política de consolidación de mercados, resultado de relaciones comerciales que han tenido un largo proceso de negociación realizado por sectores y gobiernos anteriores.
Recordemos que antes de las elecciones de 1992, los analistas políticos consideraban que Bush (padre) era un candidato imbatible debido a sus éxitos en política exterior, tales como el fin de la Guerra Fría y la Guerra del Golfo Pérsico; su popularidad entonces había llegado al récord histórico de 90% de aceptación. En tales circunstancias, James Carville en su calidad de estratega de la campaña electoral le señaló a Bill Clinton que esta debía enfocarse en cuestiones más relacionadas con la vida cotidiana de los ciudadanos y sus necesidades inmediatas. A fin de mantener la campaña enfocada en un mensaje, Carville pegó un cartel en las oficinas centrales con tres mensajes entre los que resaltaba "La economía, estúpido", frase que se convirtió en una especie de slogan no oficial de la campaña de Clinton, que resultó decisivo para modificar la relación de fuerzas y derrotar a Bush, lo que era algo impensable poco antes. (escrito por centa reck y publicado originalmente en hoy bolivia)