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domingo, 11 de enero de 2009

proyecto masista inaplicable con cinco niveles de gobierno que atentan contra la estabilidad. susana seleme antelo E.D. S.C. Bolivia

Lo que empieza mal, termina mal. Y así terminará la triste historia de la Asamblea Constituyente y su mal parido proyecto de Constitución Política del Estado (CPE). Mal parido por ilegal, luctuoso, antidemocrático y excluyente. Una razón para votar No.En lugar de haber sido el espacio en el que la ciudadanía y sus representantes construyeran un pacto social, que eso es lo que debe ser una CPE, el Gobierno y los masistas hicieron de la Asamblea el reducto desde el cual elaboraron un programa de poder en busca del poder total. Eso ‘venden’ como ‘nueva Constitución’, sin estar aprobada y sin considerar que será sometida a un referéndum: por eso se trata de un proyecto que la ciudadanía rechazará o aprobará el 25 de enero. La mayor parte de lo que se lee en ese texto es un compendio de enunciados declarativos, confusos, electoreros, repetitivos y demagógicos. Otra razón para votar No.Lejos de ser un pacto social construido entre todos y todas para que unas y otros, sin importar la etnia de la cual provengamos, podamos vivir juntos, respetando las diferencias y la diversidad, el proyecto que el MAS propone al país es su instrumento político de poder bajo un ampuloso preámbulo y el desarrollo de la visión ideológica radical expresada en la tríada ‘étnica-originaria-campesina’. En realidad, ése es el paraguas en el que se cobija el embrollo intelectual indigenista del ‘Vice’ y compañía. Para el MAS, el criterio étnico es el patrón diferenciador según el cual el principio de igualdad ciudadana ante la ley cae en saco roto: los indígenas, originarios y campesinos son ciudadanos plenos, de primera, y los mestizos, que somos mayoría, ciudadanos a medias y de segunda. Así, la calidad étnica goza de prioridad para la conformación de la Asamblea Legislativa Plurinacional, que sustituirá al actual Congreso, y el Estado Plurinacional Comunitario, que excluirá al individualismo jurídico. Otras poderosas razones para votar No. Lo indígena-originario-campesino es el pretexto para la consecución del poder total. Esa primacía debe llenar de regocijo a antropólogos y sociólogos trasnochados radicales, y a románticas y temerarias ONG, que han hecho aquí su coto de experimentación a partir de la prueba y el error. Una razón más por el No.El proyecto de CPE masista es el instrumento para la conquista del poder político, cultural, jurídico, económico y la no menos decisiva hegemonía territorial. En la conquista del territorio opositor está la madre del cordero: el vasto territorio de los departamentos autonómicos, que por obra de la naturaleza y la voluntad de sus habitantes forma esa apabullante ‘media luna’, con dos tercios del territorio nacional, desde el norte, el oeste, el centro-sur y el sureste. El MAS y sus hombres, que se oponían furibundos a la autonomía por separatista, divisionista y oligarca, como obra del ‘maligno’, hoy, con impúdico cinismo, pretenden apropiarse de la lucha, las banderas y los territorios autonómicos. La autonomía que ofrece el proyecto del MAS es una autonomía mentirosa: estará regulada por un Gobierno, un ministerio y por un consejo centralistas y, de yapa, ‘descuartiza’ la autonomía departamental con autonomía indígena y regional. Ineludible razón para votar No, porque el tiempo de la autonomía no depende de los tiempos del ‘Vice’. El proyecto de CPE del MAS es objetivamente inaplicable porque tiene cinco niveles de gobierno: nacional, departamental, regional, indígena y municipal, que son un atentado a la estabilidad democrática. Más razones para el No.