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viernes, 23 de enero de 2009

ex-guerrillero o mejor paramilitar de izquierda extrema ha mentido. ha entregado un informe vergonzante para detener, encarcelar y torturar pandinos.


los muertos de rodolfo mattarrollo el enviado de cristina


Rodolfo Mattarrollo, llegó a Bolivia anunciado con bombos y platillos por la recién juntada Unasur, que en su improvisada reunión en la Casa de La Moneda, en la que sacó también apresuradas conclusiones y resoluciones, le otorgó a Mattarrollo, hombre de confianza de Cristina Fernández, la tarea de venir a Bolivia como supuesto paladín de los maltratados, malheridos y arrugados derechos humanos.
Matarrollo, se encargó de montar el escenario y se puso su mejor maquillaje con ayuda del gobierno de Bolivia, no descuidó ningún detalle en el sentido de publicitar su nuevo papel y se presentó en su nueva identidad con todo el respaldo de Unasur, dispuesto a ser quien dé el veredicto final, inapelable e inquisitorial sobre los luctuosos sucesos de Pando.
En los entremeses de su ejercicio como informante se supo que no atendió a los verdaderos actores, a los afectados, a los que estaban siendo perseguidos y cuyas vidas corrían peligro. Cuando las críticas hacia su investigación fueron más allá del rumor, volvió sobre sus pasos, pero sólo para decir que había escuchado a los olvidados, terminando por invisibilizarlos en su informe, en el que apenas cita algunas frases inodoras y como quien no dice nada, sin exponer los puntos álgidos de sus declaraciones, pero sí cita en forma renuente a ciudadanos que a manera del coro de las tragedias, amparados en el anonimato, dicen delatar historias que en realidad son cuentos chinos o de Mattarrollo, como ese de que a los niños supuestamente muertos en el río Tahuamanu se lo comieron los peces, hueso y todo, conclusión que puede dar lugar a una nueva investigación, pero esta vez con el concurso de biólogos para que descubran esta rara especie de peces que habita específicamente en el río de Pando y que se come a las personas con huesos y todo.
Más allá del rosario de anécdotas y rarezas que forma el corpus de la investigación Matarrollo convalidada por Unasur, y leída con voz de tenor en decadencia por el emisario de la OEA Dante Caputto, quien ante un micrófono en el Palacio Quemado revoleaba la lengua para acariciar la palabra "masacre y genocidio".
Más allá de el show que se montó para anunciar de manera escalonada y creando un clima de suspenso que se entregaría el informe-veredicto, hoy se perforan los resultados y conclusiones con las declaraciones de Blusher Alpiere un ex chofer del alcalde de Cobija Chiquitín Becerra.
Alpire ha contado con pelos y señales cómo el gobierno preparó la "masacre" de Porvenir, cómo el Ministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana y sus aliados de Pando trasladaron a las personas, las llevaron a confrontarse, mataron a sangre fría al funcionario de la prefectura Pedro Oshiro y Alfredo Céspedes, sabemos que de la misma manera murió el pastor evangélico Antonio Ribera. Alpire contó también que persiguieron a cientos de cívicos, los tomaban presos con encapuchados en horas de la noche, los maniataban, los tiraban en cuartos hasta juntar un cargamento que luego depositaban en aviones con destino a la ciudad de La Paz, para ser confinados en el cuartel de Viacha.
El ex aliado del alcalde Becerra, cuenta que compró armas, que le dieron orden de matar a dos congresistas pandinos y a todo el que se resistiera.
En una situación que raya en la tragicomedia, el informe de Unasur que supuestamente investigó las muertes de los trágicos incidentes del 11 de septiembre de 2008 acaecidos en Pando, y que presentó una lista de fallecidos entre los que figuran los ciudadanos bolivianos Vicente Rocha Rojas, Luis Eduardo Zabala López y Nelson Da Silva, quienes el pasado miércoles no sólo aparecieron vivos, sino que declararon a medios de comunicación su temor de haber sido dados por muertos y lo que esto podría significar a nivel del riesgo de ser realmente eliminados.
En el informe de Unasur se presenta como prueba de la muerte de Luis Eduardo Zabala un "certificado del Centro de Salud San M. de Porres", mientras que Vicente Rocha se lo da por muerto utilizando como prueba el "Cuaderno de denuncias y querellas, pag. 158".
Este tamaño "error" se constituye en una prueba irrefutable de que el informe no es veraz y no ha sido riguroso en la investigación, amén de estar francamente inclinado hacia la versión del Gobierno boliviano.
Pese a esta prueba de realidad, la declaración del Viceministro de Movimientos Sociales Sacha Llorenti resultó patética, cuando intentando pasar por alto las evidencias siguió planteando que el informe es intachable, que es absolutamente veraz y que no entiende como los medios y la oposición en vez de alegrarse porque estos señores están vivos hacen escándalo, aseverando que es una suerte que estén vivos y que eso hay que celebrarlo en vez de meter barullo.
Digno del guiness récord en lo que hace a mayúsculas tomaduras de pelo, además de una obra maestra de cinismo.
El informe de Unasur no debe ser revisado sino invalidado, para proceder a realizar un nuevo informe con el respaldo de organizaciones de DDHH más serias e imparciales. (Escrito por Centa Reck y publicado en Hoy Bolivia)