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miércoles, 18 de marzo de 2009

no usan corbata, son pillos ni siquiera ladrones, adulan a los ponchos rojos, gritan consignas trasnochadas, festejan y viven de los masistas. así son

Qué es la izquierda en Bolivia?

No pretendo universalizar estas afirmaciones, pero en Bolivia la izquierda es, ahora, un grupito de vivillos, sin ideología, sin principios, ávidos de hacer fortunas al amparo del Estado, sin preparación intelectual alguna, gritones de consignas vacías, matones a tiempo completo y cobardes a la hora de enfrentar las ideas usando palos, piedras y dinamita. Esta es la izquierda. Se creen honestos y son unos vulgares rateros, que no llegan al título de ladrones. Se consideran por encima del resto social como paladines de la lucha por la liberación y son en realidad unas ratas domesticadas que le dan al imperialismo más de lo que les dio la burguesía nacionalista. Mastican coca para hacer pensar que son originarios y toda su estructura de pensamiento, palabra y obra se manifiesta en el desprecio más grande por todo lo que tiene, color, sabor y olor a indio. Se visten sin corbata creyendo que con ello se diferencian de los neoliberales, pero les gusta comer como ellos, tener casas como ellos, manejar automóviles como ellos y mantener una cuenta corriente voluminosa como ellos. Usan un tono de suficiencia cuando se refieren a los neoliberales y un acento rastrero para ensalzar la barbarie de los ponchos rojos. Tienen la convicción de que todo lo que hacen no se hizo nunca, y piensan que andan iluminando al mundo con sus ideas, sin darse cuenta de que repiten viejas frases desgastadas por el tiempo y herrumbradas en los hechos. Para ellos ser antiimperialista es mirar, calificar y criticar todo lo que provenga de los Estados Unidos, pero si sus hijos o hijas contraen matrimonio con norteamericanos se sienten felices y honrados. Sostienen como suyas frases y verdades que pertenecen a otros. Y ensalzan la figura del Che o de Marcelo, para esconder sus miserias y mezquindades. Hablan de la lucha armada y no tienen la menor idea de lo que es usar un arma. Hacen filosofía sobre la “realidad nacional” y no tienen la menor propuesta programática para cambiar esa realidad. Esta es la izquierda boliviana. Y es en buena medida el producto de una educación que tiene como maestros a activistas que apedrean en las calles, insultan en las calles, que golpean en las calles y se consideran la verdad misma, que es la verdad de Guillermo Lora. No es una casualidad que ya no haya una dirigencia minera preparada y lúcida para vanguardizar la lucha revolucionaria. Es que el mercado los ha convertido en mercachifles al servicio del gobierno. Y se han colocado detrás de los cocaleros, de la droga y el narcotráfico. Ante esta izquierda no me inclino, ni me apeno. La combato, como lo hice con las dictaduras militares. No le temo, le escupo al rostro que tiene. Y por todo esto me siento libre y fuerte para volver a retomar la democracia en su verdadera cultura y raíz que nace del pueblo y se alimenta de él. (Dante Pino. Hoy Bolivia)