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sábado, 11 de abril de 2009

al parecer la suerte del parlamento pende de un hilo. está en manos de los tránsfugas. sostiene Centa Reck en Hoy Bolivia


Hemos podido comprobar que la aprobación de la Ley Transitoria Electoral tal como la ha diagramado el gobierno es asunto de vida o muerte para Evo Morales. Esto ha quedado totalmente en evidencia desde el momento en que su partido no ha permitido una discusión sana y democrática de esta ley y sus implicancias para Bolivia y los bolivianos, dedicándose más bien a urdir mil tretas y mañas para sacarla sin consenso.
Las evidencias van desde la amenaza abierta de cercar el congreso, que terminó en un cerco camuflado con gente del Mas adentro del congreso y en los edificios vecinos, hecho de esta manera con el objetivo de no dejar huellas frente a la opinión internacional. Hemos sido testigos de los anuncios de que se iba a cerrar el parlamento, anuncios que no sólo hicieron los sindicatos del Mas sino el propio mandatario. También pudimos constatar las reuniones de miembros del Ejecutivo en el seno del propio hemiciclo parlamentario y del palacio de gobierno con sectores que amenazaban la seguridad de los parlamentarios.
Todo esto culminó con la acción del propio Presidente nato del Congreso y Vicepresidente de Bolivia, quien haciendo uso de una treta ya usada antes, entretuvo a parlamentarios de oposición en una reunión de concertación que se desarrollaba en otra oficina del hemiciclo parlamentario y cuando fue avisado que estaban dadas las condiciones de quórum desestimó la lista de oradores y realizó una votación sorpresiva declarando aprobada en grande la Ley en cuestión.
La treta se desinfló en la medida en que cuando se procedió a comprobar la votación en forma nominal, se dice que descubrieron que faltaba un senador, había sólo 13 y no lograron convencer al otro que les faltaba. Esta u otras situaciones ocasionaron que los senadores que trabajan actualmente para el Mas, a saber Carlos Bhort y Roberto Ruiz plantearan al vicepresidente García que la sala debería entrar en un receso o cuarto intermedio porque era necesario rectificar el procedimiento para votar por un proyecto en grande con las reformas que se habían logrado realizar en la mesa de negociaciones con los parlamentarios opositores.
Una jugada maestra que por lo menos coyunturalmente no alcanzó sus frutos y se vio truncada obligando a los activos delfines de la concertación a que tomen un papel aparentemente decoroso y paren el fiasco por lo menos temporalmente. Ayer estos senadores que son los que permitirían que haya quórum: Bhort, Ruiz y Vargas, han planteado que están esperando que vuelva a instalarse la mesa de concertación, pero como en política todo es dinámico el lunes pueden tomar otra decisión, ergo cambiar de opinión.
En el interín y mientras dura el cuarto intermedio el terrible niño prodigio del terrorismo incrustado en el Congreso salió cerca de la media noche del jueves a excusarse por el bochorno que se suscitó en el Congreso y a invitar muy “respetuosamente” a los parlamentarios a que retornen a sesionar “en cumplimiento a su obligación congresal”, según sus propios términos. El viernes después del medio día apareció sentado en el hemiciclo convocando nuevamente “con el mayor respeto y garantías” a que los parlamentarios retornen a sancionar la Ley trampa, el mismo viernes cerca de las nueve de la noche reinstaló por breves minutos la sesión del congreso y desde su pulpito les mandó una tremenda tratada a los congresistas ausentes en la que los acusó de cobrar sin trabajar, de vagos, flojos, instándolos a que dejen sus parrilladas y el buri y les ofreció vehículos o avioneta de la presidencia para traerlos. Patético, una especie de locura suelta y sin ningún tipo de reparo, algo pocas veces visto, un cuadro bufo parodiando al congreso.
El ejecutivo quiere quedarse con la facultad de decidir que hace y como usa el voto de los ciudadanos. Evo quiere que el voto de los bolivianos sea en sus manos un cheque en blanco y está dispuesto a todo, se ha puesto en huelga, ha apelado a sus amistades internacionales de la banda del Foro de Sao Paulo para que le vuelvan a ratificar su apoyo y estos con la mayor desvergüenza ya están haciendo su parte a fin de apuntalar las estrategias que dejan al gobierno de Bolivia con el voto de los bolivianos en sus manos.
Evo y el Ejecutivo están peleando a punta de cuchilladas por la espalda el robo del voto, el uso que le darán al voto de los electores bajo la pretensión de que estos vayan a las urnas y emitan su voto como un cheque en blanco con todo lo que esto significa, porque es un cheque que será usado para reprimir, para quitarles luego la libertad, para perseguirlos y para defenestrar el país, la economía y el Estado de Derecho de los ciudadanos.
Los senadores “disidentes” de oposición, Carlos Börth y Roberto Ruiz y Mario Vargas se han constituido en las piezas claves para hacer quórum en la sesión de Congreso Nacional que viabilizará la Ley Electoral tarde o temprano. Claro que para todos los que están por perpetrar este asesinato a la democracia, incluso para los tránsfugas, sería una buena lavada de manos que los parlamentarios de oposición vuelvan al Congreso y pacten tal como lo hicieron con la ley que viabilizó el referéndum por constitución.