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viernes, 29 de mayo de 2009

cómo puede ser posible que por decreto le cambien de nombre a nuestra querida República de Bolivia? la treta de Evo no tiene perdón, se llama traición


El gobierno parece haber puesto el pie a fondo en el acelerador de los “cambios” que está empeñado en realizar.

A veces una se pregunta si estarán tan convencidos del régimen que desean implantar para hacerlo sin dudar ni trastabillar, sin escuchar el discenso, la crítica, las objeciones que hacen a este proyecto grandes sectores de la población.

Hay muchas contradicciones en el Estado que está implantando Evo Morales y que finalmente está incluso pasando por encima de la Constitución recientemente aprobada en forma controvertida. En este sentido una de las mayores contradicciones que el propio Ejecutivo está ofreciendo es la de pasar una y otra vez sobre la constitución e implementar las medidas que se quieren mediante decretos, al punto que incluso se ha cambiado el nombre de nuestro país por decreto.

Recientemente se ha descubierto que el Gobierno boliviano, ha modificado la denominación oficial y por ende la concepción con la que se concebía a la República de Bolivia que ahora habría sido cambiada por el Estado Plurinacional de Bolivia.

Este cambio de por si ya es controvertido, debido a que dejar de ser República para convertirse en un Estado Plurinacional, entraña una modificación de estructura y esencia, que sin duda no es una simple cuestión de forma o semántica, pero mucho mas cuestionable es la forma en la que se ha producido este cambio que se produjo mediante un Decreto Supremo, sin que hubiera sido debatido y menos anunciado públicamente, puesto que fue directamente adoptada una nueva nomenclatura y un cambio de nombre que entraña otra concepción de país.

La Gaceta Bolivia, registra que el Decreto Supremo 0048 fue aprobado el 18 de marzo del año 2009.

Se cuestiona el hecho de que la Constitución recientemente promulgada en febrero no establece en sus Artículos un cambio de nombre y que por ello esta transformación la haya hecho el gobierno mediante decreto.

Esta forma de actuar nos lleva a cuestionarnos el tipo de poder que se está implementando en nuestro país y a considerar que lo que en la realidad está cambiando es la forma en que se está implementando una estructura de poder que se está constituyendo en el epicentro del terremoto que se está produciendo y que está sobreviniendo más en forma provocada que como una consecuencia de una revolución social como se pretende hacerla ver. Es que en realidad lo que se está realizando en nuestro país es un cambio en la estructura del poder que está siendo implementada por un pequeño grupo político que es parte del poder Ejecutivo que rodea al presidente Morales. En esta etapa las movilizaciones ya no giran sobre planteos que nazcan del seno de la sociedad boliviana sino que en realidad son provocadas y responden al manejo de caciques que movilizan ingentes cantidades de recursos y promesas, los cuales incluso se dice que son muy mal administrados y dan lugar a un gran flujo de corrupción que se ha constituido en el leit motiv de los caciques que se muestran avezados y decididos a todo.

Todos los otros supuestos cambios que se esgrimen, son bastantes contradictorios pues no se pueden palpar, porque hoy Bolivia no es precisamente un Estado Unitario pues es un Estado con 36 naciones que pueden declararse en cualquier momento incluso quasi independientes, donde las autonomías departamentales son sólo un rótulo, pero no se puede negar que existe un proyecto comunitario en el que todo se piensa revertir al Estado.

Además muchos entendidos en el tema le reclaman al Presidente Evo Morales, que en democracia el cambio de nombre de un Estado se tiene que hacer mediante una Ley de la República y en Bolivia ya no se estila hacer leyes y las pocas que se han hecho en el presente obedecieron a un cerco al Congreso, por lo que luego ha resultado más cómodo acelerar los cambios a través de un decreto.