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martes, 2 de marzo de 2010

citamos un fragmento de Los Tiempos que hace ver la gravedad del tema coca-cocaína, que está llamando la atención de Europa y Brasil bajo control...

Según los datos de la JIFE, la extensión de cultivos de coca se habría duplicado desde el año 2000 hasta llegar a las 30.600 hectáreas en 2008, lo que representa el 18,2% del total de América del Sur, y un 6% más que el año anterior. Mucho mayor habría sido el incremento de las incautaciones de cocaína, que fueron 45% mayores que en el año anterior.

De tales datos se podría inferir que mientras crece la tolerancia del gobierno boliviano hacia los productores de coca, aumenta el rigor con que actúa ante los narcotraficantes. Lo que parece contradecir muchos otros elementos que se desprenden del mismo informe, como el que indica que gran parte de la cocaína decomisada en países de la región, especialmente Brasil, tiene su origen en Paraguay, país que no produce ni coca ni cocaína.

Muy ligado a lo anterior está el hecho de que Venezuela, país que tampoco produce coca ni cocaína, vuelve a aparecer en el informe de la JIFE como el principal punto de salida de la cocaína desde América Latina hacia Europa Occidental, el segundo mayor mercado tras EEUU. Y tal dato es corroborado por el informe del Departamento de Estado, que identifica a Venezuela y Bolivia como los dos países más permisivos en materia de lucha contra las drogas. De hecho, el informe indica que la cantidad de cocaína que se transportó a través de Venezuela vía aérea y marítima ha aumentado de 54 toneladas métricas en 2004 a 143 en 2009.

Ambos informes, pero sobre todo el estadounidense, fueron rechazados por voceros del Gobierno venezolano, pues consideran que son sólo pretextos para justificar una ofensiva política contra los gobiernos “anticapitalistas” de Hugo Chávez y Evo Morales. Les restan por eso toda credibilidad y minimizan sus consecuencias.

Tal manera de encarar el tema, aunque todavía pueda dar algunos réditos políticos, no toma en cuenta que la cocaína procedente de Bolivia ha dejado de ser una de las prioridades estadounidenses y ha pasado a ser, en cambio, uno de los temas que más preocupa a los países de Europa, así como a Brasil, cuyos mercados han pasado a ser el principal destino de la cocaína producida en Bolivia y exportada a través de Venezuela y Paraguay.

Hasta ahora, Europa y Brasil han tenido una actitud muy condescendiente ante el problema. Pero eso podría cambiar y bueno sería que el Gobierno boliviano considere esa posibilidad y tome los recaudos correspondientes.