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domingo, 28 de marzo de 2010

invita a ser "más cristalinos, más pacientes, alegrarnos en la diferencia y en la convergencia" su palabra es oída con respeto!

En una época tan peculiar que el país vive la Semana Santa, con campañas proselitistas y elecciones en Domingo de Pascua de Resurrección, el Presidente de la CEB hizo referencia al contraste entre "la humildad de Jesús entrando a Jerusalén para esclarecer la conciencia de todas y cada una de las personas que forman la sociedad" y los "tantos ingresos que estamos presenciando" en la actualidad.
En clara referencia a las campañas proselitistas y el cierre de éstas con pompa, pero "donde falta la humildad y la sencillez; donde el gasto público parece hacerse el pan de cada día solamente por ostentación; donde las palabras crean cada vez más confusión, donde los discursos no señalan ningún camino ni derrotero de verdadera y auténtica libertad".
El cardenal Terrazas afirmó que el mensaje de Domingo de Ramos "es actual", puesto que "vivimos en una sociedad de inseguridades, vivimos en una sociedad donde todo es confusión, lo mismo que acontecía en aquellos tiempos: Confusión al hablar, confusión al compartir las ideas, confusión en todos los campos y todo esto trae, por supuesto la inseguridad que vemos campearse cada día más y con mayor audacia en nuestros medios, esa inseguridad que no sólo es el que mata físicamente a otra persona, sino el que mata moral y espiritualmente a los demás".
En medio de "todo eso (que) es fruto de la confusión que reina en las mentes, en los corazones y en las vidas", puntualizó el cardenal, "el Señor viene a dar luz a todo esto. Cuando hay estos fenómenos de inseguridad y de confusión la violencia es el primer fruto que tenemos que recoger y eso lo estamos palpando y eso lo estamos sintiendo día a día; esa violencia que se ha vuelto ya característica, que se hace insulto, que se hace cualquier cosa con tal de anular a los otros".
SEMANA SANTA
La Semana Santa no es una rememoración histórica, sino que "la fe nos invita a actualizar hoy el mensaje y la acción de Cristo", señaló el Presidente de la CEB al pedir que la entrada de Jesús a Jerusalén también sea un ingreso "a nuestro pueblo, a nuestra sociedad, para darnos la sensatez que necesitamos, la racionalidad que está faltando".
"Los personajes que el Señor ha encontrado en su camino" deben servirnos para "hacernos la pregunta profunda, verdadera, auténtica, en el corazón y en la conciencia: ¿A cuál de ellos me parezco yo? ¿Con cuál de ellos me estoy comparando? ¿Con cuál de ellos me identifico en mi vida diaria?"
Nos parecemos a quienes con palos y armas ¿van a tomar al Salvador? A los que recurren a armas físicas para imponer sus ideas? O a Pilatos que "se cree el gobernador de la verdad, el dueño de la verdad". O a "Herodes, que llevado por su curiosidad malsana quiere sacarle milagros al Señor para hacerse el importante dentro de su pueblo?" O ¿será la actitud de las mujeres que van llorando cuando lo encuentran al Señor con la cruz y que se conforman con llantos y que no toman en sus manos sus vidas para que el llanto no sea lo último que pueda decir la persona humana, sino el cántico de la libertad, de la justicia y del amor?" "Cuál es nuestra actitud?
La del mal ladrón que es capaz de condenar o la del buen ladrón que cree? O ¿será Jesús el personaje de nuestra vida?, que peregrina todo ese camino de dolor y sufrimiento con esa expresión clásica, pero que siempre es actual: PADRE, PERDÓNALOS, PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN! Sin palabras de odio ni rencor ni de venganza.
"Perdónalos porque no saben lo que hacen. ¿Será esa palabra, será esa enseñanza que repetimos nosotros, cada día en nuestra vida en nuestros hogares, en nuestros barrios, en nuestras manifestaciones públicas? Será esa palabra de perdón y reconciliación que pronunciamos, o seguimos llamando al odio y al rencor para no reencontrarnos jamás?
Al comenzar la Semana Santa, el cardenal Terrazas invita a que en esta Semana Santa "realmente volvamos a ser mucho más cristalinos en nuestras relaciones con los demás, que seamos mucho más pacientes para comprender al otro, que seamos capaces de alegrarnos con las diferencias, pero también de alegrarnos cuando hay convergencias para servir a los otros".
Además que "seamos capaces de utilizar un lenguaje que no sea el del rencor y del odio, sino el lenguaje del amor, porque Cristo, el Señor, entregó su vida no para cumplir un rito, sino por amor, por amor a su Padre que le encomendó esta misión por amor a todos nosotros, a cada uno de nosotros para que nosotros tengamos vida y vida en abundancia".