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viernes, 5 de marzo de 2010

los medios se ocupan de un tema sensible a la Nación y a las FFAA. un lema extraño y agresivo deja atrás el pasado y la tradición. El Deber de SC


Los vientos de cambio que soplan incontenibles en el país se están llevando todo por delante, aun a topatolondras y creando justificada inquietud y hasta un acentuado grado de malestar como se percibe en el caso de las Fuerzas Armadas de la nación, que por una propuesta del presidente Evo Morales y porque la recientemente estrenada Carta Magna dio origen a un nuevo Estado, pronto se verían obligadas a modificar el lema de “¡subordinación y constancia, viva Bolivia!” por el de “¡patria o muerte, venceremos!”. Tampoco se descarta que la wiphala sea incluida junto a la enseña tricolor en el uniforme de los soldados y que también flamee, obviamente, en las diferentes guarniciones militares, tal como ya se observa en el Palacio Quemado, en los recintos parlamentarios y en otros ambientes públicos.
El lema institucional de las FFAA que puede ser modificado, tiene una tradición de más de 75 años y está registrado en el Reglamento de Valores Militares del Ejército. Es, además, el grito de los oficiales y conscriptos todas las noches en los cuarteles instalados a lo largo y ancho del territorio nacional y que congregan a bolivianos que proceden de diversas latitudes y que tienen diferentes modos de sentir nuestras cosas, especialmente las cívicas.
El Jefe de Estado argumenta que se debe cambiar la doctrina de los uniformados porque antes los dirigentes sindicales, como él, eran los ‘enemigos de la patria’. Según Morales, ahora las Fuerzas Armadas, al igual que los sindicalistas, también pueden gritar ‘¡patria o muerte!’, un lema creado por el Che Guevara, cuyos movimientos insurgentes incursionaron en Bolivia, pero fueron derrotados por el Ejército nacional en 1967. Es el mismo grito que ha impuesto el todopoderoso Hugo Chávez en Venezuela y hace largo rato que no sorprende a nadie en absoluto que en Bolivia se sigan al centímetro las ‘revolucionarias’ corrientes y actitudes ‘chavistas’.
Algunos jefes militares consultados bajo reserva al respecto han cuestionado la necesidad de reemplazar un lema institucional por otro de sello conocido y eminentemente político. Sostienen, además, que como las FFAA responden a doctrinas nacionalistas y no a consignas políticas, la eventual orden de cambiar su lema puede provocar una reacción de parte de los militares y generar una mayor división en la entidad castrense porque entre sus miembros habrá quienes cumplan y quienes desobedezcan el mandato.
Sobre tan peculiar asunto, se está a la espera de un pronunciamiento institucional de las FFAA, porque el cambio en cuestión puede nomás imponerse tuerto o derecho, pese a todos los reparos, desde las esferas gubernamentales como viene ocurriendo.