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martes, 4 de mayo de 2010

"turbulencia social en Bolivia" un buen título que utilizan las agencias que publican las novedades desde La Paz

Los policías anuncian protestas, los militares deslizan su descontento y los sindicatos de profesores y fabriles amenazan con ir a la huelga... Varios sectores se movilizan en Bolivia contra los bajos salarios, en un clima de turbulencia social que el presidente Evo Morales busca desactivar.

Las movilizaciones se dan en varios frentes pero con una característica común: se protesta contra un alza de 5 por ciento en los salarios estatales, anunciada la semana pasada por el gobierno. En el caso de uniformados el alza es de sólo 3 por ciento.

En ese contexto, los policías de bajo rango --con rango de sargentos y cabos-- tienen previsto salir esta semana a las calles a marchar, lo que provocó que el Ministerio de Gobierno advirtiera por anticipado con drásticas sanciones.

``Al policía que entre en huelga o cualquier tipo de movilización lo vamos a procesar por amotinamiento y por incumplir a sus propios reglamentos, lo que obviamente lo llevará a la baja de la institución'', amenazó el viceministro de Gobierno, Gustavo Torrico.

Los militares de bajo rango también deslizaron su malestar por el aumento de 3 por ciento.

El estipendio promedio mensual de un sargento militar es de unos 1,800 bolivianos ($254) y el reajuste del 3 por ciento sólo significa 54 bolivianos más ($7.6).

En el caso de las Fuerzas Militares no ha habido un pronunciamiento oficial sobre el tema salarial, los medios bolivianos traen declaraciones de malestar de uniformados, que mantienen su identidad en reserva.

El malestar de los uniformados va a la par de las protestas que realizan maestros estatales y trabajadores de fábricas, punta de lanza de las movilizaciones del descontento. Se incluye allí la huelga de hambre de 35 trabajadores textiles.

La unitaria Central Obrera Boliviana (COB) --principal organización sindical y hasta ahora leal aliada de Morales-- declaró una huelga general de 24 horas para el martes, y se prevé que la medida sea acatada fundamentalmente por maestros, médicos y trabajadores de la salud estatales y fábricas privadas.

``Son 66 las organizaciones afiliadas a la COB: los fabriles, mineros, los de salud, educación... ellos garantizarán la contundencia de la medida'', señaló Ramiro Condori, dirigente de la COB sobre el paro.

El romance gobierno-sindicatos pareció mostrar signo de fractura el sábado 1 de mayo, cuando el mandatario no participó de las marchas de celebración del Día del Trabajador como sí hizo en sus primeros cuatro años de gobierno.

Aún no hay un posición unánime sobre cuánto quieren los sectores como aumento salarial, el consenso es que el 5 por ciento ofertado es inaceptable.

Los fabriles piden un mínimo del 12 por ciento, los maestros reclaman que el aumento sea de al menos 25 por ciento y los militares y policías de bajo rango esperan un 15 por ciento.

``Este incremento del 5 por ciento es lo que en realidad la economía y el país pueden soportar; es una cifra que se sostiene con una capacidad real de la economía. Esto es lo que realmente puede dar, no el Gobierno, sino la capacidad productiva del país'', apuntó el ministro de la Presidencia, Oscar Coca.