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domingo, 6 de junio de 2010

la crónica de Marco Chuquimia desde Oruro para el grupo Líder es patética. "Evo asesino" y "por culpa del Gobierno Oruro está de luto" gritaron

Marco Chuquimia. Oruro

Con pañuelos blancos en alto y al grito de “por culpa del Gobierno, Oruro está de duelo” y “Evo asesino”, los pobladores de la capital de Pagador despidieron ayer a los cuatro policías linchados en Uncía.


La condecoración y el ascenso póstumo con los que homenajearon a los uniformados no calmaron el dolor de los familiares, que arremetieron con insultos contra el comandante nacional de la Policía, general Óscar Nina, y pusieron en figurillas a los efectivos que compartían el dolor de ver muertos a sus camaradas, pero también debían defender a su comandante de la furia de los dolientes.

La impotencia y la rabia se desataron luego de conocerse que el suboficial Alcócer fue asesinado tres días antes de la entrega de su cadáver. Su esposa, Mónica Corrales, dijo que el policía murió “gracias a este maldito de Evo Morales. Mi esposo estaba con vida, él podía rescatarlo. Su cuerpo no tiene mal olor ni está descompuesto, fue el último en morir, este maldito Gobierno no hizo nada. Si fueran campesinos, los defendería, el policía no tiene justicia”, afirmó entre sollozos.


También criticó al ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, y dijo que tuvieron que ser los familiares los que recogieron los cuerpos. “Ese maricón de Sacha se orinó en los pantalones, se ha escapado apenas escuchó un petardo”, dijo.


Nina pagó por todo ese dolor y pasó momentos de zozobra en plena misa de cuerpo presente, pues a su ingreso al salón del Batallón, la gente estalló en cólera y le gritaron que se fuera, lo calificaron de ‘desleal’, ‘cobarde’ y de protector del Gobierno. Además, arrojaron coca mascada al jefe policial, que pedía paciencia.


Tuvo que intervenir el arzobispo auxiliar de Oruro, monseñor Cristóbal Bialsik, que amenazó con no continuar con la misa si no cesaban los gritos. La gente cambió la agresión por pancartas que pedían justicia.


En el cementerio, el panorama para los jefes policiales empeoró. Todos exigían que se fueran por desleales y porque no hicieron nada por los efectivos a su cargo. El comandante de Oruro, Mario Hinojosa Peñaloza, se comprometió a perseguir a los responsables de la muerte ‘hasta el último rincón’ y llevarlos a la cárcel, pero cuando le pidieron plazo de la investigación, prefirió callar.


Gran parte de la población se concentró a lo largo de las 12 cuadras que separa el Batallón de Seguridad Física del Cementerio General y en todo el recorrido el grito era unánime: “Evo asesino”, “Oruro está de duelo”, “fuera el gobernador”, “fuera el comandante Hinojosa” y “fuera la Whiphala”.


En Cochabamba, el ministro de la Presidencia, Óscar Coca, justificó la muerte de los policías y afirmó que el linchamiento debe ser entendida en el contexto cultural de los pueblos.

En tanto que en La Paz, el viceministro de Gobierno, Gustavo Torrico, rechazó la versión de que el suboficial Alcócer murió el lunes 31 y citó informes de Inteligencia según los cuales el linchamiento fue a las 17:30 del 25 de mayo. Pero este informe difiere del documento de homenaje de los policías, porque el Comando General afirma que la muerte de los cuatro policías se produjo a las 13:30 del 23 de mayo.

Se tipifican al menos cuatro delitos
Asociación delictuosa, encubrimiento, complicidad y el más grave, asesinato, son los cuatro delitos que configuran la muerte de los cuatro policías y que la Fiscalía de Oruro investigará en coordinación con los fiscales de Uncía.
Ayer el fiscal de materia Alfredo Santos, destinado a investigar los hechos del municipio del norte de Potosí, luego de confirmar que el suboficial Nelson Alcócer falleció hace tres días, dijo que eso agrava la situación porque se puede calificar de premeditación y alevosía.
Explicó también que el protocolo de la autopsia y los exámenes que mandaron a La Paz podrán establecer con claridad si fueron torturados y si Alcócer agonizó desde el 23 de mayo o si fue muerto de forma abrupta.
El abogado de los familiares, Johnny Castelú, dijo que este informe cambia radicalmente las cosas y ahora examinan con los familiares si ellos respetarán el acuerdo firmado, porque no sabían que el suboficial estaba con vida.
Aunque los deudos quieren pedir un nuevo número de carné de identidad y dejar Oruro por miedo a represalias, el abogado dijo que eso sería hacer el juego a los campesinos y no aceptarán ningún cambio de identidad.

Los muertos

Nelson Antonio Alcócer Casano
44 años, tres hijos
Tenía más de 20 años en la Policía y llevaba seis meses en Diprove Oruro.

Rubén Cruz Aruquipa
30 años, cuatro hijos.
Llevaba 10 años en la Policía y cinco meses en Diprove.

Esteban Alave Arias
33 años, dos hijos.
10 años en la Policía y cinco meses en Diprove Oruro.

Miguel Ángel Ramos Palluni
Soltero, 20 años.
Egresado de la Escuela Básica Policial en diciembre de 2009. Su primer destino era en Diprove Oruro.