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domingo, 4 de julio de 2010

"ya todo está consumado" el atropello ha sido cometido y todos dijeron "amén" al deseo de Evo. Excelente crónica de Los Tiempos con relación al Falcon

El nuevo avión del presidente Evo Morales, el Falcon 900 EX Easy francés, que arribó el viernes al aeropuerto de El Alto, no era la única opción ni en el aspecto técnico ni en el tecnológico y mucho menos en el económico.

Existen al menos tres opciones de naves ejecutivas que le hacen frente. El Legacy 600, de la compañía brasileña Embrear; el Gulfstream 250, de fabricación estadounidense; y el Bombardier Challenger 300, de industria canadiense.

El Falcon costó al Estado de Bolivia 38,7 millones de dólares, gasto defendido por el Gobierno al indicar que se trata de una “herramienta de trabajo” para el Primer Mandatario.

En el caso del Legacy 600 de la Empresa Brasileira de Aeronáutica (Embraer), se trata de un avión ejecutivo de seis metros, más grande que el Falcon 900XE Easy. Mide 26,3 metros, frente a los 20,2 de la aeronave francesa.

Su precio oscila entre 28 y 30 millones de dólares. Y si se adelanta el 50 por ciento, cuesta 28 millones de dólares.

La cantidad de pasajeros sentados en sillones de cuero mullidos y reclinables es de 12 en el Falcon y de 13 en el Legacy. Hay que aclarar que esta capacidad puede ser ampliada en los dos aviones.

Al igual que el Falcon tiene una garantía de 10 años, con 10 mil horas de vuelo. Posee una altura máxima de techo de 41 mil pies.

Embraer, además, es una empresa reconocida, con 40 años de experiencia en proyectos, fabricación, comercialización y postventas de aviones que actualmente operan en 88 países.

Otra ventaja del Legacy es que para mantenimiento sólo tendría que ir hasta Brasil, y no más lejos. Esta nave fue elegida por el presidente de Ecuador, Rafael Correa.

Precios menores

Las otras dos opciones, la estadounidense Gulfstream y el Challenger canadiense, son incluso más baratos que la nave de Embraer.

El Gulfstream 250 es un avión de tamaño medio líder en su sector que tiene un precio de unos 24 millones de dólares. Consta de nuevas mejoras técnicas, como el nuevo diseño de sus alas y los nuevos motores Honeywell, los cuales permiten el acceso incluso a los aeropuertos más difíciles del mundo.

Su cabina es la más grande y confortable de su segmento, y tiene amplias ventanas. La parte habitable es muy lujosa, con cuero en los asientos, maderas nobles, moquetas de alta calidad y un sinfín de comodidades. A pesar de su tamaño (19 metros), es un avión que puede volar de Madrid a New York en unas siete horas. Puede llevar a 12 pasajeros sentados en asientos reclinables, aumentando a 19 si es que se incluyen sillones más modestos.

El Challenger 300, de la canadiense Bombardier, es un jet privado de los súper medianos, capaz de realizar travesías transcontinentales. Cuesta unos 19,21 millones de dólares.

Tiene un tamaño de 20,93 metros, está diseñado con un espacio amplio y cómodo que lleva entre ocho y nueve pasajeros, número que puede aumentar a 16.

La opción de Evo

El viernes pasado, durante la presentación del Falcon francés, que costará al Estado un total de 38,7 millones de dólares, el ministro de la Presidencia, Óscar Coca, directo responsable de la compra, afirmó que el aparato es “muy seguro y que básicamente opera con tres motores que funcionan simultáneamente con un empuje de 5 mil libras, un sistema hidráulico independiente, seis ruedas, un sistema eléctrico con tres generadores, baterías de seguridad por 73 minutos de vuelo, protección contra lluvia y hielo. Tiene elevación a una altura de 45 mil y 51 mil pies, a una velocidad crucero de 1.100 kilómetros por hora en el nivel del mar, consumo de combustible de 2,245 lbs/hr (1.020 kilogramos) y una capacidad de 14 a 19 pasajeros”.

¿Consumatum est?

Traducido del latín, esta frase quiere decir “todo está acabado”. En este caso, diríamos “la compra ya está hecha” y es legal, la avala el Decreto Supremo 466 que ha tenido que ser analizado, antes de emitirse, por los técnicos del Sistema de Contrataciones Estatales (Sicoes).

¿Alguno de ellos se habrá opuesto? ¿Alguno de ellos habrá sugerido al menos que, tratándose de una compra tan importante, el procedimiento debió ser ingresar esta compra en un proceso de licitación? Aún no lo sabemos.

La compra directa, que se ampara legalmente en un decreto, es cuestionada por la oposición que reclama al Gobierno no haberla hecho en el marco de un proceso de licitación. Con certeza, una licitación internacional hubiese descubierto otras posibilidades, además de las que Los Tiempos presenta en este reportaje.