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lunes, 2 de agosto de 2010

Basta ya de fastidiar a periodistas y someterlos a la guerra sucia, tratando de encontrar culpables donde no los hay! El Deber. (Ver post-skriptum)

Parece que el cuestionado fiscal a cargo de las investigaciones del bullado y todavía irresuelto caso Rózsa, tiene a mano toda una lista de periodistas cruceños a los que obligará a someterse en breve a un interrogatorio en la ciudad de La Paz. Es lo que trascendió a los medios de comunicación luego de las declaraciones del periodista José Pomacusi, a quien a pesar de no tener nada que ver con la presunta banda terrorista, sus conexiones y actividades, la citada autoridad se resiste a borrarlo de su lista de sospechosos, tal como aquél se lo exigiera en resguardo de su imagen, honorabilidad y prestigio.
La carga de angustia e incertidumbre así como también la obligación de tener que asumir gastos en abogados defensores, pasajes aéreos y hospedaje en la sede de Gobierno, con alteración de su tranquilidad y merma de sus ingresos, recae ahora sobre gente de prensa que al igual que Pomacusi acudían a esa casa de campaña denominada ‘La Torre’ a objeto de recabar información para los medios en los que trabajan, en momentos en que la confrontación entre los instalados en Palacio Quemado y la región cruceña asumía en los años precedentes un particular rigor.
Es bueno recalcar que los periodistas no iban allí con fines conspirativos, sino simplemente informativos, como los que con frecuencia les llevaban a la trinchera opuesta donde obtenían datos y declaraciones de los voceros y/o representantes del oficialismo.
El periodista, bajo ningún punto de vista, no es culpable de nada que haga la institución o persona a la que acude o entrevista con la antes referida finalidad. Hay que tener las neuronas alborotadas por algún trastorno psicológico para creer lo contrario. Y el exceso de susceptibilidad es uno de ellos, aunque en muchos casos, los determinan objetivos específicos, fijados por cuantos desde arriba dirigen ahora la escuadra de fiscales a cargo de la represión judicial tan en boga en estos desapacibles tiempos.
Los periodistas que fueron a las citadas oficinas no hacían otra cosa que ejercitar su derecho de libre acceso a una fuente de información. Este postulado es parte esencialmente constitutivo de la libertad de prensa. Ambos se hallan consagrados por la Constitución Política del Estado y la normativa jurídica que regula a los medios de comunicación del país.
En consecuencia, nadie puede impedir que periodista alguno acuda a una fuente de información a objeto de hacerse de datos para la noticia, el reportaje o el comentario. No interesa para nada la naturaleza de aquella ni de sus dirigentes. Lo único que cuenta es la veracidad de la información recogida en tan crucial punto de arranque del proceso de elaboración de procesos, hechos y datos a dar a conocer a la opinión pública.
Ahora, lamentablemente, el libre acceso a la fuente de la información se convierte en delito que investigar y penalizar contra periodistas que ejerciten tan elemental derecho. Así lo acredita el fiscal a cargo del confuso episodio terrorista con su intención de echarle el guante a otros periodistas que supuestamente figuran en la nómina de los que asistían a las oficinas de ‘La Torre’.
Si el fiscal de marras persiste en su accionar que deja traslucir el barniz de la intimidación contra el periodismo independiente, se meterá en un brete mayor. No sólo en Bolivia, sino también en el exterior, donde organismos internacionales de prensa siguen con mucha atención e inquietud este nuevo episodio de una ya larga serie de ataques contra medios de comunicación y periodistas en el país.

LA UNICA VERDAD DEL CAPITULO "SEPARATISMO.TERRORISMO" INVENTADO POR EL GOBIERNO SON LOS MUERTOS (ASESINADOS A SANGRE FRIA, CON PREMEDITACIÓN Y ALEVOSÍA) DEL HOTEL CAMBA EL 16 DE ABRIL. LO DEMAS ES INVENCIÓN, MONTAJE Y PRETEXTO PARA FASTIDIAR AL MAS CARACTERIZADO BALUARTE REPUBLICANO DE BOLIVIA. EL DEPARTAMENTO DE SANTA CRUZ)

Viva la República! Muera el plurinacional!