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jueves, 5 de agosto de 2010

con una astucia propia del mapochino un ex-general Cheyre ha lanzado un globo de ensayo. cesión temporal sin soberanía que nuestro editor analiza


Se nos viene Charaña Dos

Mauricio Aira

“En esta carpeta traigo el mar para Bolivia” fue la optimista expresión del Embajador Guillermo Gutiérrez Vea Murguía al regresar de Santiago en junio de 1975. Y es que como consecuencia del “abrazo de Charaña” entre dos dictadores Bánzer y Pinochet se había logrado una propuesta formal de solución en que Chile cedía a Bolivia un corredor soberano pegado a su frontera con Perú hasta desembocar en el Pacífico.

La proposición chilena incluía entre otros un punto IV: “Bolivia renuncia solemne y definitivamente a toda reivindicación por los siglos de los siglos” y el punto VI: “A cambio del corredor Bolivia cederá en compensación igual cantidad de kilómetros limítrofes dentro del Departamento de Potosí” Conviene entonces repetir el hecho histórico de haber sido Cochabamba en la persona de su primer dirigente cívico Hugo Bilbao La Vieja que objetó “Jamás Cochabamba tolerará el olvido a la reivindicación que los héroes de Calama nos dejaron por heredad” y pocas semanas más tarde en ocasión del 10 de noviembre de 1975, Potosí expresó con vigor “Antes de ceder un metro cuadrado a Chile por territorio potosino, pasarán por encima de nuestros cadáveres” (M. Aira, presidente del Comité de agrupaciones potosinas en Cochabamba)

Varios diplomáticos como Ramiro Prudencio Claure y Marcelo Ostria han calificado la negociación como “la más importante” hasta ahora, por cuanto el corredor incluía el ferrocarril, el aeropuerto de Chacalluta y la via carretera Arica Visviri, una playa de ocho kilómetros que podría haber permitido construir un puerto. Los estamentos pinochetistas dieron por bien hecho el pre-acuerdo, aunque el Perú lo objetó pública y diplomáticamente. “Chile no puede ceder terrenos que no le pertenecen”.

Ahí terminó la historia de Charaña que Piñera y Morales pretenden repetir. Con una básica diferencia. La propuesta de 1975 incluía cesión con soberanía, la de Charaña Dos, no hará ni siquiera mención de tal, podrá ser “un comodato (Cesión temporal) de 50 o 99 años” en el mejor de los casos. Grandes sectores de la sociedad chilena se mantienen renuentes a celebrar tratado alguno con Bolivia, es más, presionado por sus grandes diarios obligaron a Piñera a pronunciarse que la famosa Agenda 13, no considera facilitar a Bolivia un acceso soberano al mar, por ello llama un poco la atención que un exjefe militar Juan Emilio Cheyre se hubiese referido al episodio de Charaña calificándole “de solución viable para satisfacer una aspiración boliviana”. Eso sí la reiterada propuesta condiciona al trueque territorial de donde resulta que Potosí no cederá jamás su territorio a Chile, así las FFAA pongan un soldado a cada ciudadano opuesto al canje.

Resulta claro que la apreciación de Cheyre respaldada por el ministro Jaime Ravinet que calificó de valioso aporte a ser tomado en cuenta forma parte de un nuevo sondeo que contiene lisonjas a Morales quién dicho sea de paso es el único que se atrevería como Bánzer a semejante acción. En lo formal su sucesor Juan Pereda Asbún tuvo el acierto de romper relaciones con Chile, quizá sea la única acción trascendente del aviador que gobernó por algunas semanas antes de ser echado de palacio por el general Padilla. Al optimismo esperanzador de unos pocos oponemos la visión realista de la diplomacia de Chile, tratando de ganar tiempo y debilitando la postura de Bolivia que en 1980 con el Dr. Walter Guevara Arce había logrado el total respaldo del Continente a su gestión, respaldo del que hoy carece en la misma proporción y concresión de entonces.