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miércoles, 25 de agosto de 2010

denuncia nuestro Editor que las rosetas (papeletas) que circula Tránsito entre los conductores es un modo corrupto de extorsión y una ilusión!

Las llamadas rosetas de Seguridad

Mauricio Aira

Dos veces por año aparecen los agentes de parada y otros movilizados para detener el tráfico y entregarle un papel con el membrete de Tránsito y el título de “Roseta de Seguridad” que todo conductor tiene que pagar sin abrir la boca y casi agradecido por recibirla que supuestamente significa que su vehículo cumple con las exigencias de seguridad y que por tanto debe circular con seguridad y sin problemas.

En algunos casos se le pide al conductor prender y apagar sus luces, tocar la bocina. Simular que los pedales de frenos y embriague funcionan. A veces el agente mete la cabeza supuestamente para ver el estado de los asientos, el tablero de controles, las puertas y luces interiores, para una gran mayoría de conductores es obvio que su vehículo está en perfectas condiciones de modo que en lugar de los 20 pagará 25 o 30 bolivianos dejando al “agente cobrador” muy contento.

Desde fuera vemos la operación rosetas como una forma descarada, ridícula y hasta criminal de jugar con la seguridad vehicular y por tanto con la seguridad de transeúntes y conductores. El pago que efectúa el ingenuo conductor no queda documentado. En algunas ciudades se pega la roseta al vidrio delantero de modo que no sea molestado por el subsiguiente cobrador. ¿Cuánto se recauda por dicho concepto? ¿Dónde van a dar tales recursos? ¿Por qué hasta ahora no se opta por las soluciones técnicas y administrativamente tolerables?

El estado de un vehículo en cuanto a la seguridad es muy importante y debe ser controlado en la forma debida, periódicamente y por medios y técnicos que den buena fe sin la menor duda acerca de real rendimiento de la máquina. Hemos referido el sistema que se aplica por ej., en Suecia donde nadie, absolutamente nadie se libra del control vehicular. Dos veces por año el propietario recibe una citación con la fecha y la hora y el lugar donde debe acudir para la inspección. Antes de ello debe pagar el costo de la revisión por ahora 300 bolivianos y acudir puntualmente a las instalaciones donde se controlan frenos, luces, todo el tablero entre otros marcadores de combustible, aceite, agua del radiador y limpiabrisas, sistema eléctrico y calidad del chasis, que por el clima corrosiona mas aceleradamente, se le dan golpes en todos los sentidos y si el latón afloja ha llegado la hora de dejarlo en el cementerio de chatarra.

Si el vehículo en cuestión pasa por todas las pruebas se le entrega un certificado caso contrario debe subsanar las observaciones previo pago de igual suma para una más pronta revisión. Sin discusión posible, ordenadamente, limpiamente se asume la obligación del chequeo. ¡Cuánta diferencia con las tales rosetas! Claro que no pretendemos similar trato a los vehículos en Bolivia, pero al menos se debería intentarlo. Hace falta una dosis de voluntad política para terminar con la exacción, extorsión si se quiere de la forma engañosa, corrupta de “hacer creer” que se ha pasado por una inspección legal. No cabe duda que esto aquí trata de una “recaudación” dolosa, inaceptable, una especie de bono que el transporte paga a las autoridades de Tránsito. Ahora que se pregona tanto la necesidad de cambio, es llegada la hora de suprimir el cobro de la roseta del que jamás se rinde cuentas, que se ha constituido en un juego de lotería para los Jefes encargados de su recaudación fraudulenta.