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jueves, 18 de noviembre de 2010

nuestro editor resume las principales ideas de los medios que han condenado el servilismo del General Cueto qu se declaró socialista del poder oficial

Ejército subordinado al socialismo

Mauricio Aira

Un día viernes de abril de 1980 Luis Arce Gómez se dejó llegar hasta Radio Cosmos muy temprano cuando el cronista leía las noticias. “Mi general García desea hablar contigo y tengo orden de esperarte a que termines” En vía de previsión le pedí al colega Marcelino Navia que fuese conmigo a la entrevista. Llegados al gran salón de la Escuela de Armas impidieron a mi acompañante ingresar a la charla. Recibido afectuosamente por García Meza me espetó sin más: “Cada vez que llego a Cochabamba mis camaradas me dan quejas. Que me atacas siempre”. Le repliqué que en efecto al haber pronunciado un discurso político ante los cadetes en su condición de Comandante del Ejército había incitado a un alzamiento. “Me han puesto aquí, replicó el dictador, para poner orden y estoy dispuesto a ello caiga quién caiga y pese a quién pese” Me defendí alegando que mi postura crítica era por la plena vigencia de la democracia dentro del respeto a las instituciones. Que el ejército debería demostrar que las respeta y entonces no tendríamos motivo para criticarle como lo hice.

Tres meses después de la charla en que me advirtió “que debía haber una forma de entendimiento” para que no lo atacara más, y que no alcancé a entenderle bien, García Meza daba su golpe de Estado y se constituía en Presidente defacto. Radio Cosmos era clausurada como otros muchos medios y el cronista ingresaba a la clandestinidad ante la persecución desatada que continuó hasta su detención, incomunicación y algunos días más tarde en el exilio a Buenos Aires (12.02.1981)

La referencia viene a propósito de otro discurso político de otro comandante de ejército cuando Antonio Cueto se adscribe a una ideología específica que no es compartida por las mayorías y en contra de la CPD “Bolivia es un Estado Unitario, Plurinacional Comunitario Social de Derecho”. No es extraño por tanto que sendas notas editoriales de Los Tiempos, El Día, Opinión, La Prensa entre otros hubiesen condenado la impronta del “entusiasta militar”. Remitiéndonos a la historia, también el MNR intentó contar con su ejército propio y lanzó la candidatura del general Barrientos como representante político sin renunciar a su condición de militar activo. La actitud de Cueto ha sido calificada de “pomposo gesto de genuflexión” seguidor fiel del proceso de cambio. “La lealtad de los militares seguida de la retribución pecuniaria de los gobiernos de turno durante los 28 años de democracia no termina de dar señales de maduración ni fortaleza por vía institucional”. Los militares siempre han estado listos para reprimir y contener a las fuerzas sociales disconformes hasta cuando la balanza se inclinó del otro lado.

La “declaración de amor del jefe militar” no debe entenderse como algo común a todas las fuerzas armadas. Convertirse en socialistas seguidores incondicionales “es un hueso duro de roer para muchos militares de honor que conocen la historia y se consideran patriotas”. Se ha recordado que el art. 245 de la Constitución “la fuerza armada es esencialmente obediente, no delibera y está sujeta a las leyes y a los reglamentos militares”. Se les prohíbe publicar, dictar conferencias o emitir opiniones sobre temas que afecten la moral o la disciplina, castigando con el retiro obligatorio a quienes incurran en la falta. Sin olvidar que son el soporte de la vigencia democrática dejando atrás los golpes militares ofreciendo estabilidad para el desarrollo democrático de la Nación. La no injerencia es idea motriz en su doctrina válida para todo tiempo también cuando la guerrilla cubano-argentina se levantó en armas contra el orden constituido.

De la batería de ideas expuestas en los medios se colige que las Fuerzas Armadas tienen que asumir el proceso de cambio en la defensa de la integridad territorial, en la preservación y desarrollo de territorio fronterizo para sentar soberanía geopolítica que en buen romance significa la presencia de sus unidades en la frontera antes que en los cómodos cuarteles de las ciudades del eje central. En cuanto a la defensa de los recursos naturales diseminados en toda nuestra basta geografía los mandos tendrán que permanecer alertas ante el saqueo, la corrupción y el mal uso del poder.