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lunes, 21 de febrero de 2011

Edson Vélez Cossío y Reyes Villa salieron para no caer en la trampa de Evo, que extirpa y silia a los líderes. masistas generales con sumisa tropa

Si el lector consulta cualquier enciclopedia en línea, concordará en que la mentada “estrategia envolvente”, a la que frecuentemente hace mención Álvaro García Linera, no es otra cosa sino cortar la retirada a la vanguardia del Ejército enemigo y el contacto con sus fuerzas de reserva. En pocas palabras, una celada para aislar y dividir.

El término se hizo popular en 2009 tras la amañada aprobación de la Constitución del Estado Plurinacional, oportunidad en que el MAS empleó la citada estrategia para corromper a la oposición en el Congreso Nacional y distanciar de manera irreconciliable al movimiento autonómico regional de su representación parlamentaria.

Sin embargo, examinando los últimos “exilios” opositores, me animo a decir que la dichosa estrategia viene aplicándose en otros ámbitos, por ejemplo en el exilio forzado de opositores que ejecuta el Gobierno y que es, en pocas líneas, la estrategia envolvente aplicada a la expatriación de sus enemigos políticos.

Un movimiento cívico en desbande fue aislado de sus líderes, judicializados en la vorágine del caso terrorismo y obligados a optar entre quedar fuera del país o retornar a la reclusión, igual que las organizaciones políticas regionales en Tarija, Pando o Cochabamba, descabezadas con la persecución de los ex prefectos del Conalde.

Es también el caso del cívico cruceño Branko Marinkovic y del ex prefecto José Luis Paredes, del empresario Humberto Roca y recientemente del asesor y estratega de Convergencia Nacional Erick Fajardo, que desmenuzó con precisión la estrategia del Gobierno: Los opositores no se exilian, el MAS los exilia.

Al escucharlo explicar por radio desde Washington cómo su visita a los organismos internacionales se convirtió en destierro, se me ocurrió que ciertamente ninguno de estos presuntamente “prófugos” de la justicia boliviana salió sin conocimiento oportuno del Ministerio de Gobierno y que en algunos casos hubo hasta anuencia del Gobierno.

Decir que la oposición huye del país para evadir la justicia es una manera de mostrar los hechos, conveniente para el Gobierno. Otra manera de entender las cosas es observar que muchos salieron por salud, trabajo o doble residencia, y que se esperó a confirmar su ausencia para dictar drásticas medidas judiciales en los pintorescos procesos que se les siguen a todos ellos.

Si en ausencia del país se es proscrito, cualquier salida incidental se convierte en un exilio forzado. Lo cierto es que todos estos políticos viajan al exterior con regularidad, ninguno tenía medidas judiciales restrictivas a momento de salir, todos ellos se anoticiaron de su rebeldía y mandamientos de captura estando afuera y ninguno regresó pues las medidas dictadas en cada caso eran básicamente sentencias a reclusión.

Y rememoro el razonamiento de Fajardo: “hay una actitud ambigua en un Gobierno que se rasga vestiduras denunciando la fuga de opositores, cuando aprovecha la ausencia incidental de cualquiera de ellos para poner precio a su cabeza, si retorna al país”.

Sin duda hay casos como el de Mario Cossío o el mismo Reyes Villa, que salieron del país para preservarse de procesos, pero hay también quienes son objeto de una estrategia que busca extirpar y exiliar a los últimos líderes e ideólogos de la oposición lejos de los incipientes movimientos de resistencia al “evismo-leninismo” que se articulan hoy.

Gran movida oficialista en todo caso: generales sin tropa en el exilio y ejércitos de disconformes en el país, sin estrategas ni estrategia.

Edson Vélez es sociólogo y becario posgraduante de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).


Acerca del autor:Edson Vélez Terrazas
e-mail: eldia@edadsa.com.bo