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viernes, 25 de febrero de 2011

todo tiene su tiempo. hay tiempo de llorar y tiempo de reir...tiempo de pedir y de recibir...ha llegado:


La Hora de la Verdad

Mauricio Aira

Profundamente creyente comencé a orar por Bolivia con frecuencia poco usual cuando advertí las primeras señales en la Administración de Evo Morales de idolatría, olvido de Dios, y los signos que se fueron dando sucesivamente de a título de descolonización quitar sucesivamente la Biblia, el Crucifijo y la Religión en los usos y costumbres del pueblo boliviano. Hubo también más de un intento de borrar todo vestigio de Fe Religiosa tachando del calendario las fechas y celebraciones que el ser boliviano lleva en lo más profundo. Gran Poder en La Paz, Cotoca en Santa Cruz, Guadalupe en Sucre, Asunción en Llallagua, Urkupiña en Cochabamba, y entonces saltó el pueblo como un león ¡“ah! ¡No señor esto no me tocan! Se impuso el sincretismo que está marcado a fuego en el alma nacional, pero nos quitaron la bandera, poniendo un mamotreto al lado, quisieron cambiar el Himno y les fue mal, pretendieron desfigurar el Escudo y no lo consiguieron, aunque sí sustituyeron la arenga de “Subordinación y Constancia. Viva Bolivia”, por “Patria o Muerte. Venceremos” traída de la guerrilla extranjera y que en cualquier momento quedará anulada porque la hora de la verdad está cerca. Cualquier estudioso que hoy mismo desee verlo con cierta profundidad tiene a su disposición el cúmulo de información global que empieza a verse con detalle desde el segundo milenio en que llega a Bolivia el Internet y según se va implementando la documentación y los archivos en las hemerotecas que los grandes diarios y las universidades ponen a disposición del soberano. Extraordinario el flujo de información que allí se acumula día tras día. Hoy no es posible seguir engañando al pueblo, la verdad brilla con luz propia. Pongamos dos ejemplos concretos. “Chile incluyó en la agenda de 13 puntos la reivindicación marítima” sostuvo el Jefe de Estado y toda su cohorte durante varios años y el pueblo le creyó. Ahora el tema se decanta “Falso. Jamás Chile prometió usufructo son soberanía” y la Cancillería no puede desmentir. Otro. “Japón ofrece a Bolivia todos los medios para desarrollar el litio” Falso. “Japón no puede de la noche a la mañana ejecutar tal proyecto” y así todos los días llegan los desmentidos de modo que cuando Radio Fides pregunta ¿“quién le parece el más mentiroso?” la respuesta explota “García Linera seguido de Evo Morales” las otras respuesta del sorprendente test no llaman a engaño. El jefe cocalero pierde la confianza, la credibilidad y la gobernabilidad. Esto es “ha llegado la hora de la verdad”. Las oraciones han sido atendidas no sólo personales sino del inmenso conglomerado de creyentes nacionales. Dios ciega al obcecado para perderlo. Viejo adagio sin origen conocido pero que está en la memoria colectiva de fácil explicación. Obcecado es quien se obstina en cerrar los ojos para no ver la luz. Cuando el hombre peca de soberbia y se niega a reconocer su error, Dios le ciega los ojos. Pierde la capacidad de discernir y camina a tientas. Hierra a menudo. De un error al otro. Esto está ocurriendo con Evo Morales que se obstina en sus gestos de odio, de maldad, de discriminación y así le va. De 10 editoriales 7 se refieren al tema y enumeran los desaciertos, el odio y las mentiras oficiales. Sabido es que sin gobernabilidad no puede una administración estatal poner en marcha plan alguno. La desconfianza y la desobediencia del soberano determinan casi todo en el plano político. Imponer órdenes por la fuerza de las armas o infundiendo temor a los ciudadanos puede dar resultado por tiempo determinado y en determinada circunstancia, más no será posible armonizar el mandato con la obediencia debida y entonces se sucede el colapso, impera el caos el colectivo se torna ingobernable y como está previsto en cualquier constitución no queda sino el cambio. El pueblo boliviano es sabio, ha sabido, sabe ahora cómo deshacerse de los malos gobernantes. Los hecha al tacho de la basura del olvido. Les despoja de poder y ¡a empezar de nuevo! Por ello por cuando ha llegado el tiempo bíblico de la verdad y está sepultando el tiempo de las mentiras y engaños ha rebasado la paciencia del soberano y no queda otra que actuar en consecuencia por que el reloj de la historia ha empezado a marcar ¡la hora de la verdad!