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domingo, 19 de junio de 2011

Cayetano Llobet nos ofrece en forma brillante un cuadro de lo que no hablan los ex-dignatarios con Evo Morales. sólo sobre el MAR? y claro la foto obligada al pie de la escalinata


Posan en las escalinatas, tienen portavoz y el Presidente les dice que “ha aprendido mucho con ellos”… aunque una buena parte de ellos sigue cargando sobre sus espaldas los procesos que Evo les ha iniciado y siguen soportando la espada de Damocles de una condena sobre su cogote
Expresidentes y excancilleres deben sentir que su aporte es imprescindible o que su ausencia perjudicará gravemente  al país o, simplemente están muertos de miedo, pero cada vez que Evo Morales convoca a los que ha llamado “conspiradores, rosqueros, oligarcas, criminales que han hecho daño al país, vendepatrias que sólo han firmado contratos lesivos para el Estado boliviano, entreguistas y corruptos que ya deberían estar en la cárcel”, acuden al llamado y, envueltos en formas y amabilidades versallescas, exponen ideas, se saludan, toman su cafecito, se hacen la foto con el Presidente visionario que ha tenido la generosidad patriótica de llamarlos para conocer sus apreciables puntos de vista.
Posan en las escalinatas, tienen portavoz y el Presidente les dice que “ha aprendido mucho con ellos”… aunque una buena parte de ellos sigue cargando sobre sus espaldas los procesos que Evo les ha iniciado y siguen soportando la espada de Damocles de una condena sobre su cogote.
Habrá que entender que ellos comparten con el Presidente la ejemplaridad de patriotismo cuando se trata del mar. El mar, para todos estos caballeros, es el espacio en el que se olvida todo lo demás. Un mar de una placidez extraordinaria porque se convierte en un edén en el que se pierde la memoria. Cuando ellos llegan a Palacio, le dan la mano a Evo, saludan al Vicepresidente y, como hemos visto en la televisión, hacen alguna broma o algún chiste. Son reuniones en las que todos están de buen humor. Evo es un demócrata que nunca ha arremetido contra la prensa y los medios de comunicación, jamás ha cometido una arbitrariedad y nadie en el Gobierno ha sido protagonista de un atropello. Es tan importante el mar, que no le dicen nada cuando nombra entre los diplomáticos en Santiago a un militar al que han tenido entre oculto y prófugo por atentado contra un medio en Yacuiba.
Cuando se habla del mar  --perdón,  cuando estos caballeros  hablan del mar--  Evo Morales ya no es la cabeza de un proyecto totalitario tendiente a copar el conjunto del poder y de los poderes. Ya no es el mismo que, mientras está hablando con ellos, está implementando todos los mecanismos para que sus amigos, asesores y compañeros sean los próximos magistrados de Bolivia, es decir, para que sean los que administren la justicia que él quiere. 
Ninguno  de los dignísimos invitados a Palacio ha sido capaz de preguntar a Su Excelencia  --ya que están entre excelencias--  por qué si se trata de hablar de cosas de Estado que comprometen el presente y el futuro del país, no se podría hablar un ratito, aunque sea un ratito nada más, de los peligros para la democracia en Bolivia, de los atropellos del poder, del sometimiento absoluto del ministerio público, del espantoso proceso de judicialización de la política, de la burla nacional que supone la exclusión de la mayoría de autoridades democráticamente elegidas, para ser sustituidas por funcionarios del MAS; de la vergüenza que es una instancia legislativa adiestrada sólo para cumplir órdenes del Ejecutivo, de las ventajas o desventajas de ser tan amigos de Irán y de las fotos con un terrorista perseguido internacionalmente. Y nadie le pregunta al Vicepresidente por qué no se emplea con Chile su famosa y consagrada “estrategia envolvente” tan eficaz para hacer trampa a los bolivianos.
No le dicen nada. Silencio, que nadie los interrumpa… están hablando del mar. Nada es más importante y Evo les está otorgando la oportunidad de la foto.  ¿Será el patriotismo?  ¿Será el miedo?  ¿Será la foto?

 
El autor es analista político
www.cayetano-llobet.com