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sábado, 13 de agosto de 2011

por algún motivo reservado La Tercera revela detalles del encuentro entre los presidentes de Bolivia y Chile. Hay que leer entre líneas.


El diario chileno La Tercera reveló hoy en su sitio web los detalles del encuentro que tuvieron el presidente de Chile Sebastián Piñera y el presidente Evo Morales en Perú el pasado 28 de julio. Los mandatarios estaban invitados a la posesión del presidente Ollanta Humala
Según el medio chileno, la conversación entre ambos mandatarios fue relatada "por altos personeros diplomáticos", quienes señalaron que la cita estuvo "plagada de silencios".
Ese día, Sebastián Piñera y el canciller Alfredo Moreno esperaron a Morales a las ocho de la mañana en uno de los salones del primer piso del hotel Country Club de Lima, a un costado del Bar Inglés. En la delegación chilena estaban preparados para que el mandatario boliviano arremetiera por la demanda marítima y los cuestionamientos al tratado de 1904. "No fue el primer tema del diálogo", señala La Tercera.
La nota informa que tras los saludos protocolares y algunas bromas ante los fotógrafos, entre las que figuró el recuerdo del partido de fútbol que está pendiente entre los dos presidentes, Morales apuntó directo al trato que recibieron los militares bolivianos detenidos en Colchane el 17 de junio, tras ingresar a Chile en dos vehículos. El mandatario dijo tener un set de información sobre lo que había sucedido con la patrulla militar tras su detención.
"Ellos fueron engrillados", reprochó el mandatario boliviano y luego criticó una supuesta vulneración a los derechos humanos de los integrantes de la patrulla militar durante su traslado desde la cárcel al tribunal y dijo que la imagen por televisión de los soldados había golpeado fuerte en Bolivia se lee.
"Se siguieron estrictamente los procedimiento judiciales", respondió Piñera. El canciller Moreno entonces detalló cómo habían ocurrido los hechos y todos los pasos que dio el gobierno chileno para asegurar la pronta deportación de los uniformados. "Pero ellos fueron encapuchados", insistió Morales, al afirmar los supuestos malos tratos hacia los militares bolivianos revela el medio chileno.
El diálogo subió de tono. De acuerdo a fuentes diplomáticas que dieron a conocer los detalles de la reunión, Piñera afirmó que los uniformados no habían sido encapuchados, sino que "ellos mismos ocultaban sus rostros para no ser reconocidos". Y planteó que si los efectivos militares no hubiesen sido acusados de robo de automóviles habrían podido regresar a las pocas horas a Bolivia.
Molesto por el tono que adquiría la conversación, el Presidente chileno se quejó ante Morales de la condecoración que les otorgó a los militares cuando regresaron a Bolivia. "Aun cuando sea cierto que no andaban robando autos, en Chile no se entiende por qué se los condecoró. ¿Por perderse? ¿Por ingresar a territorio chileno armados?", habría señalado el mandatario.
"Los hemos condecorado por haber incautado vehículos robados que devolveríamos a Chile", replicó Morales.
El medio relata que fue uno de los momentos más incómodos de la cita ya que los mandatarios mantenían sus posturas, sin posibilidad de llegar a un entendimiento.
Según las fuentes el canciller boliviano David Choquehuanca, casi no intervino en el diálogo. Ese día había salido temprano con Morales desde el hotel Westin Libertador de Lima para ir al Country Club, donde estaba alojado Piñera. En las más de 25 cuadras de distancia entre ambos hoteles prácticamente no habló.
"La conversación de los mandatarios en Lima nunca llegó a distenderse del todo. De hecho, Morales reclamó a Piñera por no haber sido informado de la operación para detener al ex zar antidrogas de Bolivia René Sanabria".
El relato del medio aseguran que el mandatario se refería al papel que jugó la policía chilena en la investigación de la DEA, que culminó el 24 de febrero con la detención en Panamá de Sanabria. 
Altas fuentes diplomáticas señalan que Morales deslizó que la DEA no era un organismo destinado a luchar contra el narcotráfico, sino que utilizaba el tema para desestabilizar a los gobiernos que no apoyan a la Casa Blanca. No sólo eso. Los mismos personeros afirman que el presidente boliviano sugirió que había sido el 0S-7 de Carabineros el que había iniciado la investigación contra Sanabria y que después le había traspasado la información para perjudicar a Bolivia.
"¿Por qué la policía chilena está trabajando con el DEA", habría preguntado varias veces Morales según los relatos.
A esa pregunta Piñera habría respondido que era usual que las policías colaboraran entre sí y que la detención de Sanabria había sido encabezada por la DEA, que solicitó la colaboración del OS-7 para el seguimiento y recolección de pruebas. También sostuvo que los mandatarios en Chile no se enteran de ese tipo de operaciones.
Fue en ese contexto en que le manifestó la preocupación del gobierno por el incremento del narcotráfico en la región y los riesgos que implicaba para Chile. Los gobernantes acordaron profundizar la cooperación bilateral a través de la creación de una comisión especial.
Sería el único acuerdo que se alcanzó en la hora y 45 minutos que duró la conversación.
Para entonces, la cita se había extendido por más de 35 minutos y aún no entraban al tema de fondo: la demanda marítima boliviana.
Fue el Mandatario chileno quien abrió el tema, pidiendo a su homólogo aclarar su posición frente al tratado de 1904. Quería saber qué pensaba, si lo consideraba vigente y si, a su juicio, la forma en que se había originado era válida.
Morales insistió en que Chile no estaba dando cumplimiento al tratado de 1904 y planteó que tras la privatización de los puertos de Arica y Antofagasta se habían encarecido los costos de los embarques bolivianos. Para el mandatario ese factor estaría vulnerando el libre tránsito de las mercaderías, pues, a su juicio, el uso de los puertos chilenos tendría que ser gratuito.
En ese instante, se comenta que el reclamo fue rechazado por Piñera y Moreno, ambos señalaron que las tarifas portuarias eran iguales para todos, sin discriminación de nacionalidad, y aunque los puertos fueran estatales alguien tendría que pagar el uso de las grúas. Tampoco aceptaron las quejas por la demora en la habilitación del puerto de Iquique, trasladando la falla en los timing al gobierno boliviano.
El diálogo continuó con otros desencuentros. Morales responsabilizó a Chile de suspender el diálogo bilateral, lo que tensionó el ambiente. Sobre la mesa se puso entonces el debate sobre los acuerdos que habían adoptado ambos gobernantes en Foz de Iguazú, el 17 de diciembre de 2010, y la amenaza del líder paceño de demandar a Chile ante los tribunales internacionales, el 23 de marzo pasado.
Fuentes diplomáticas señalan que Piñera manifestó que había sido un error por parte del gobierno boliviano el exigir una propuesta marítima por escrito, pues, por el carácter de las tratativas, debían construirse en comisiones bilaterales y sin publicidad.
Una hora y 45 minutos después de iniciado el encuentro, los jefes de Estado se despidieron con un frío apretón de manos. "Nos vemos más tarde", le dijo Piñera, antes de alejarse.