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jueves, 15 de diciembre de 2011

700 mil millones de dólares se gastan en opio, marihuana, cocaína, heroína, convertidos en tranquilizantes, anfetaminas, somníferos y depresores de apetito. por desgracia cocaína se asocia con boliviano y así nos mira el mundo como sus portadores.



De nuevo Bolivianos en la mira

Mauricio Aira
Arribaron los pasajeros procedentes de Buenos Aires, San Pablo, Santa Cruz al aeropuerto de Arlanda en Gotemburgo, Suecia. Acudimos en tropel varios miembros de la familia a dar la bienvenida al sobrino que venía a pasar unas semanas desde Bolivia. Los recién llegados hacían cola frente a la polea sin fin que transporta el equipaje del avión a la mano del pasajero. Veíamos aparecer por la puerta corrediza argentinos, brasileños, colombianos…pero el joven sobrino no aparecía cuando habían pasado 30 minutos desde la habilitación de esta terminal antesala para la entrada al Reino. Finalmente logramos preguntar a la policía aduanera qué podía estar pasando con nuestro huésped que llegaba a pasar las fiestas de fin de año. Enterado el funcionario que el viajero procedía de Bolivia miró a su compañero y con una media sonrisa dijo que teníamos que aguardar aún otro buen rato. Saqué entonces mi International Press Card que acredita mi pertenencia a la Federación de Periodistas de Suecia. Con evidente respeto me apartó del grupo y me dio una gentil explicación.
Vea usted. Tenemos especial recomendación de Interpol y de la Organización de Naciones Unidas contra el crimen y el narcotráfico y de la Comisión anti narcótico de la Unión Europea de controlar el paso de toda persona que proviene o se dirige a Bolivia. Desde luego que la respuesta no me sorprendió en lo más mínimo porque como viajero fui yo mismo víctima de tal control especializado.
Abundó el funcionario policial y me dio a leer una instrucción del Ministerio de RREE solicitando una minuciosa revisión del equipaje incluyendo el de mano e inclusive una más prolija revisión por cuanto se han clasificado al menos 15 maneras de camuflar el tráfico de cocaína. Como el funcionario me vio con cara de asombro detalló que colombianos, peruanos, otros latinoamericanos, especialmente los bolivianos son extremadamente hábiles para ocultar la droga y que tienen que mirarlo todo. La ropa, los calzados, los comestibles, las maletas que suelen tener doble fondo imposible de descubrir a simple vista y todo embase incluyendo espray, perfumes, jabones, dentífrico porque, añadió estamos sorprendidos de las maneras tan diversas de enmascarar la droga.
Por más que miraron, el sobrino no llevaba consigo un solo gramo de droga y por tanto en este caso las precauciones estaban por demás. Cuando finalmente pudimos ofrecerle el abrazo de bienvenida nos relató que trato similar recibió ante policías de Brasil, de Francia, de Dinamarca y ahora de Suecia. “Es que los bolivianos estamos siendo mal vistos”.
Este es uno de los efectos de la política permisiva que ejecuta la Administración de SE Evo Morales en relación primero a la excesiva producción de hojas de coca que da lugar segundo a una mayor fabricación de cocaína con toda la secuela de delitos que ello implica. Más agentes de los carteles internacionales que se están asentando en Bolivia para exportar la cocaína especialmente a Brasil donde el mercado de consumo se ha triplicado en los últimos cinco años a estar por la revelación de importantes medios de San Pablo y Rio de Janeiro que no han sido desmentidos por fuentes oficiales. Se tiene además los informes especializados de NNUU, de la UE, del Gobierno de EEUU, de organismos especializados de Brasil, Chile, Argentina, Paraguay entre otros que corroboran la afirmación de haberse convertido Bolivia en el centro de acopio para la droga producida en Colombia y Perú y de estar introduciéndola en el mercado más grande del Continente.
Nada extraño por tanto que cobre actualidad el estudio realizado por el jesuita Mac Gregor apoyado en el trabajo de expertos de 6 países de la región que señalaron al narcotráfico como el primer factor de violencia y criminalidad, con una variante vital. La demanda no radica más en EEUU, se traslada a Europa y Brasil y desde éste epicentro se descarga toda la fuerza de represión que apenas se está manifestando en Bolivia cuya sociedad está reaccionando ante el Poder Político para exigir un cambio de timón, que consiga que el mundo mire con otros ojos a los bolivianos que viajan por el mundo.