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miércoles, 21 de diciembre de 2011

En torno a la dignidad, gira el agudo artículo de Walter Zuleta, que repasa a grosso modo, el empleo de la palabra "digna" en las actuaciones de SEEM. De su lectura no queda nada digno en la conducta oficial

EN TORNO A LA DIGNIDAD
Walter H. Zuleta Roncal

Partiendo de la lectura del preámbulo de la C.P.E. del 2009 y tras un constante machacar de declaraciones públicas, discursos presidenciales y retórica administrativa, he quedado obsesivamente convencido de que nos hemos transformado en un país digno, pues, a decir del gobierno, parece que la antigua República de Bolivia no llegó a alcanzar los mismos niveles de dignidad porque apenas se ocupó de cumplir compromisos internacionales, sin atreverse jamás a levantar la voz para exigir con prepotencia la ayuda extranjera.
Por ello, con estadistas y dirigentes más dignos, capaces y honestos que los anteriores, se fundó el Estado Plurinacional cuyo gobierno rápidamente alcanzó la posición de faro de conducción política mundial, capaz  - con  toda dignidad también-  de tratar “de igual a igual” con las potencias mundiales, encajar de paso alguno que otro rapapolvo a USA y hasta darse el lujo de expulsar dignamente a la  DEA de nuestro territorio,  seguro de no requerir de la ayuda de este organismo especializado para combatir con mayor éxito al narcotráfico, como lo ha demostrado palmariamente con la sabia medida de incrementar al infinito la producción de hoja de coca, antes llamada excedentaria, que como es obvio ya no se usa en la elaboración de droga sino en el consumo tradicional del pueblo, que también se ha elevado ilimitadamente, al punto tal que la demanda ha sobrepasado a la producción, la que dignamente continúa elevándose.
Por estos antecedentes, me resisto a creer que nuestro ilustre Presidente que tantísimas veces se refirió a la dignidad del país y al trato digno que ahora da y  recibe ,  haya solicitado públicamente a la O.N.U. y a la U. E.   el   regalo de radares y helicópteros para hacer más eficaz la lucha contra las drogas, en el entendido  que dicha donación sería como “arrancar apenas un pelo” a esos organismos.
Sinceramente lo dudo, debe haberse tergiversado el tenor del discurso pronunciado ante diplomáticos y representantes de la ONU, ya que todos sabemos que es del conocimiento de don Evo Morales Ayma que la mendicidad oficial es absolutamente opuesta al concepto de dignidad nacional. El  pedigüeño o sablista, así lo sea con altanería, no es digno y no merece ser tomado en cuenta.
Sabe también que la conducción de un país se asemeja al manejo de un hogar, siendo un Jefe de Estado igual a un jefe de familia y de este modo comprende que un padre de familia digno no pediría jamás y mucho menos pretendería imponer la participación y ayuda de sus vecinos o amigos para solventar las necesidades de su hogar. En todo caso recurriría a sus propios medios y en situaciones de extrema urgencia lo haría eliminando gastos superfluos o en último lugar vendiendo enseres o inmuebles que no sean imprescindibles.
Felizmente el Estado Plurinacional tiene los suficientes ingresos provenientes del precio de sus materias  primas de exportación, coyunturalmente elevado, para adquirir y pagar los helicópteros que precisa la Policía Nacional en su combate al  narcotráfico.
Y si esto no fuera suficiente le quedará siempre la opción de vender el lujoso avión presidencial que constituye una enorme carga económica para el pueblo boliviano por su valor y el costo de sus operaciones, sumados a la simpática vocación turística del Jefe de Estado.
Finalmente aceptar el retorno de la DEA al país con su equipamiento adecuado y su vasta experiencia antinarcóticos.  Esta alternativa sin embargo se ve empañada por la afirmación no probada de que la organización americana antinarcóticos estuviera comprometida en una acción política encaminada a derrocar al gobierno.  Esta aseveración que nadie en Bolivia ha tomado en serio plantea al pueblo la disyuntiva de atacar ahora al narcotráfico en defensa del porvenir de nuestros niños y jóvenes o mantener dignamente a un régimen de gobierno que al parecer ya empieza a “hacer aguas”.
La respuesta ha empezado a sentirse en la pasada elección del Poder Judicial.

Diciembre 20, 2011