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jueves, 19 de enero de 2012

cualquier parecido con la realidad es pura casualidad. con la advertencia Gustavo Maldonado compara la Bolivia Evista con 1984 la obra de Orwell e identifica al "hermano mayor"


George Orwell en diversas obras ha mostrado lo terrible que puede ser el totalitarismo, especialmente el marxismo (Rebelión en la Granja y Homenaje a Cataluña). Pero es en su magnífica y terrible obra 1984 donde muestra hasta dónde puede llegar un Gobierno totalitario en el control de sus ciudadanos.
1984 sitúa su acción en un Estado totalitario donde nada es ilegal, ya que no existen leyes. La vigilancia despiadada de este Estado totalitario ha llegado a apoderarse de la vida y la conciencia de sus súbditos, interviniendo incluso y sobre todo en las esferas más íntimas de los sentimientos humanos. Todo está controlado por la sombría y omnipresente figura del Gran Hermano, el jefe que todo lo ve, todo lo escucha y todo lo dispone.
El Gran Hermano suple a todo personaje político: él es el comandante en jefe, el guardián de la sociedad, el dios pagano y el juez supremo. Él es la encarnación de los ideales del Partido, el Partido ubicuo, único y todopoderoso que vigila sin descanso todas las actividades cotidianas de la población, al punto que inclusive en las calles y casas hay dispositivos de vigilancia para conocer todos los actos de cada individuo.
El Partido Único es la organización a la que han de pertenecer todas las personas. Como explica O’Brien, miembro del Partido y titular de un cargo importante, el poder es el valor absoluto y único: para conquistarlo no hay nada en el mundo que no deba ser sacrificado y, una vez alcanzado, nada queda de importante en la vida a no ser la voluntad de conservarlo a cualquier precio.
La ideología oficial abunda en contradicciones incluso cuando no hay razón alguna que las justifique. Así, el Partido Único rechaza y vilipendia todos los principios que defendió en un principio el movimiento socialista, y pronuncia esa condenación precisamente en nombre del socialismo.
Incluso los nombres de los cuatro ministerios con que gobiernan revelan un gran descaro al tergiversar deliberadamente los hechos. El Ministerio de la Verdad, de las mentiras; El Ministerio de la Paz, de la guerra; el Ministerio del Amor, de los castigos y la tortura, y el Ministerio de la Abundancia, de conseguir que la gente viva siempre al borde de la subsistencia.
El personaje principal de 1984 es Winston Smith, que trabaja en el Ministerio de la Verdad. La principal función de este Ministerio es la reescritura de la historia y el falseo de ésta. Su Departamento de Registro se dedica a manipular o destruir los documentos históricos de todo tipo (incluyendo libros, periódicos y fotografías), para conseguir que las evidencias del pasado coincidan con la versión oficial de la historia, mantenida por el Estado. Esta falsificación diaria del pasado, realizada por el Ministerio de la Verdad, es tan imprescindible para la estabilidad del régimen como la represión y el espionaje efectuados por el Ministerio del Amor.
En 1984, la sociedad está totalmente reprimida en pensamiento y acción, nadie debe pensar o hacer algo que pueda considerarse fuera de lo normal. Nadie debe ser demasiado inteligente o demasiado tonto, ninguna persona puede poner en duda el modelo de socialismo impuesto por... el Gran Hermano. El Ministerio del Amor con su Policía del Pensamiento se encargará de castigar a los conspiradores, aunque para ello sea necesario acusar a inocentes. Cualquier parecido con la realidad de Bolivia o su oclocracia (gobierno de la muchedumbre o de la plebe, según el Drae) es pura coincidencia. Nuestro Hermano Mayor nos quiere como hermanos… como Caín a Abel.