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lunes, 6 de febrero de 2012

nueva inquietud. inseguridad. pesadumbre al ser aplicada una reforma en la educación que llama a dudas y confusiones. bajo el penoco

Alrededor de 3,5 millones de estudiantes en Bolivia, inician hoy un nuevo año escolar en medio de la incertidumbre. Como siempre, los maestros han anunciado que iniciarán sus actividades, pero que no aseguran la continuidad de la gestión. Esta vez el problema se origina en el cambio de los contenidos que deberán enseñar. El Gobierno ha decidido “descolonizar” los programas de estudio y en lugar de las clásicas materias, los profesores deberán incluir los conocimientos de los pueblos originarios, que de científicos tienen muy poco y mucho de religiosidad animista. No deja de ser polémico que los chicos tengan que aprender de humaredas, ritos y creencias cuando tanto se ha machacado sobre la educación laica. Pero lo más controversial aún es que los educadores comenzarán a interiorizarse a partir de hoy de los nuevos contenidos. Nadie se los ha mostrado y tampoco están preparados para impartirlos, así que todo se regirá mediante el tradicional método boliviano: la improvisación. Es lamentable que siempre haya una excusa para la educación de nuestros jóvenes, quienes no conocen la palabra “normalidad” y menos “regularidad” en su formación. Por desgracia, los estamos acostumbrando a que en el futuro ellos también tengan sus propias excusas.