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jueves, 1 de marzo de 2012

Los Tiempos con suaves maneras impulsa a ver en el mejoramiento de las relaciones Bolivia USA, un intento de beneficiar a los colectivos de ambos estados, disimula el mal gusto, la testadurez de SEEM en menospreciar el importantísimo aporte de nuestro vecino del Norte en la marcha y orientación de las actividades oficiales

La visita del secretario adjunto de Estado de Estados Unidos puede ser el eslabón que faltaba para que las relaciones entre Bolivia y la primera potencia mundial ingresen en una dinámica constructiva y de mutuo beneficio.
Por lo que se ha declarado hasta la fecha, se puede inferir que la iniciativa está, principalmente, en nuestro país. No hay que olvidar que fue el Gobierno el que impulsó una política de confrontación con EEUU y las principales autoridades, incluso en contradicción con la política adoptada en el Ministerio de Relaciones Exteriores, no han perdido oportunidad de fustigar a esa nación con o sin argumentos válidos para el efecto. De hecho, que el Gobierno acepte que la agencia estadounidense Usaid mantenga su presencia en el país es un duro mentís a un dignatario que no hace mucho la acusaba de ser la organizadora de toda oposición en contra del Gobierno.
Desde un enfoque pragmático, esta normalización de relaciones —que, corresponde aclarar, aún está en proceso— puede ser ventajosa para el país a partir del reconocimiento de que para su buen desenvolvimiento es fundamental el mutuo respeto. Hay un amplio espacio de colaboración, particularmente en el campo económico, que bien se puede aprovechar siempre y cuando haya la suficiente madurez para subordinar las afinidades y las divergencias político-ideológicas de los eventuales conductores de ambos Estados, en aras del bien mayor y común. De un lado, temas como la apertura de los mercados del norte otorgando facilidades arancelarias, la lucha contra el narcotráfico, el apoyo en proyectos de salud, educación y desarrollo, y un largo etcétera, pueden recibir un impulso importante. Del otro, esta normalización le significa a EEUU no perder presencia en un país de la América del Sur, seguir un proceso de inclusión política sin mayores precedentes y demostrar que hay cambios significativos en su política hacia la región que permite convivir con gobiernos no afines.
Sin embargo, no está todo dicho. Por ejemplo, hasta ahora no se han pronunciado sobre el tema actores importantes del Gobierno y que han cuestionado en forma recurrente todo acercamiento hacia EEUU, incluso poniendo afanosamente obstáculos a iniciativas de la Cancillería en este sentido. Por lo demás, parece que son reales las diferentes percepciones que tienen respecto al país del norte representantes del movimiento indígenas del país (de tierras altas y bajas) y las que expresan sectores medios radicalizados. Los primeros, más abiertos a entablar lazos con quien tenga capacidad de generar espacios de mutuo respeto y diálogo; los segundos, más sectarios, que privilegian lo ideológico por sobre cualquier otro tipo de interés.
En ese contexto, con la visita del funcionario estadounidense puede consolidarse un proceso de reaprendizaje de unas relaciones que son importantes y que se deben desarrollar a través de nuevos actores y en nuevos escenarios. Es de esperar, por ello, que se esté a la altura del desafío teniendo como norte fundamental que sean sus respectivos pueblos los que se beneficien de esa relación.
(Editorial del diario cochabambino Los Tiempos sobre el acuerdo firmado por Bolivia con los EEUU)