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lunes, 18 de junio de 2012

"porqué no te callas" le pidió Rey Juan Carlos a Chávez "porqué no te callas" reclama ED a Evo ante tantas indiscreciones y metidas de pata

El trato diplomático entre naciones civilizadas siempre transcurre por conductos discretos, con preferencia aquellos de las cancillerías, oficinas gubernamentales por  donde se encaminan naturalmente los asuntos que tienen que ver con los miembros de la comunidad mundial. El ejercicio de la llamada “diplomacia pública” no es recomendable, menos aún si quien la ejerce es el propio jefe del Estado o principales colaboradores, ya que sus palabras pueden comprometer justamente la fe de ese mismo Estado, tal como se ha comprobado en el pasado mediante varios fallos que registra al respecto la jurisprudencia internacional. En estas épocas de comunicación instantánea, todo lo que se dice públicamente se divulga y amplifica en el orbe entero. Por tanto, mayor razón para el ejercicio de una sana sindéresis, es decir, discreción en materia de  declaraciones y juicios de valor por parte de los responsables de la conducción de la política exterior.
Lamentablemente, este no es el caso del Gobierno del presidente Evo Morales, plagado a esta altura de incontables indiscreciones en temas externos por parte del primer mandatario y de sus principales adláteres. Las últimas declaraciones vicepresidenciales –llamar “desatinada” la decisión soberana de Brasil en torno a un pedido de asilo-  lindan con lo ofensivo, nada menos que ante un país vecino de innegable gravitación geopolítica y geoeconómica.  Luego de una lamentable serie de contradicciones previas en torno al tema marítimo,  durante la reciente 42º Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Bolivia  solicitó “renegociar” el Tratado de 1904, pero he aquí que luego el propio Evo Morales expresó que dicho acuerdo “está muerto”, en flagrante contradicción con un pedido hecho público en forma oficial por su propio Ministro de Relaciones Exteriores.
Es más, así como el rey Juan Carlos de España le expresó tiempo atrás al venezolano Hugo Chávez: “¡Por qué no te callas!”,  casi de forma idéntica  ahora le han dicho los chilenos al presidente boliviano prácticamente lo mismo, con simultánea presentación –además- de un reclamo oficial por “no observar normas y principios básicos del Derecho Internacional”. Viniendo de quienes nos han usurpado el mar desde 1879, este reclamo es aún más doloroso  para la ciudadanía boliviana, pero con pena debemos admitir que tal cosa ha sido consecuencia de las imprudencias de Evo Morales, que a esta altura ya suman y suman.
Un presidente no puede hacerse el “gracioso” ni estar retractándose todo el tiempo de la última “metida de pata” que su imprudente locuacidad provoca. Lo mejor es que  el presidente Evo Morales mantenga siempre un nivel sereno en materia de declaraciones, sin “pasarse de revoluciones” ni expresar desatinos con recurrencias cada vez más frecuentes.  Este es un sano consejo por el propio bien del mandatario, pero sobre todo por la  sagrada imagen de Bolivia,  nuestro país, al que  tiene  S.E. el honor de representar por producto del voto popular, pero a quien –esto no debe olvidarse nunca- también  Evo Morales se debe incondicionalmente como primer servidor público. 
Ojalá estas intemperancias y estridencias del oficialismo no se repitan más, aunque con pena debemos expresar que  ante tanta reiteración nos reservamos  a futuro el beneficio de la duda…