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sábado, 18 de agosto de 2012

EL GOBIERNO SE EQUIVOCA. Afirma el sacerdote jesuíta Gramunto director y fundador de la Agencia Fides. Tiene enorme experiencia profesional y nunca le desmintieron un artículo.


El señor ministro de Gobierno, Carlos Romero, se equivoca cuando endilga a la Agencia de Noticias Fides (ANF) una sarta de agresiones verbales injustas. Nos acusa de “calumniar de manera premeditada, alevosa, cobarde, inescrupulosa, antiética” al presidente Evo Morales. El ministro acusa a ANF  de haber “distorsionado” un discurso pronunciado por el mandatario el miércoles pasado en Tiahuanaco.
El Presidente dijo textualmente: “En el oriente boliviano, donde todo el año se produce, yo digo solamente por falta de voluntad podemos ser tan pobres o no poder tener alimento, mientras en el Altiplano es diferente, si hay helada, si no hay lluvia, si hay granizada, no hay alimento. Es una verdad eso. Pero en el oriente no, sólo por flojos podemos hambrear”. ANF se limitó a resumir este párrafo. No tergiversamos, no falseamos, no inventamos nada. Dijimos la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.
El ministro Romero se equivoca cuando nos anuncia que “hay que sentar un precedente con una sanción drástica” y que “se establezca(n) responsabilidades de quienes mienten de esta manera”. Otra vez falso: En la ANF nadie ha mentido. Y la amenaza del ministro constituye una presunción de culpabilidad, que no ha cumplido, además, con el deber elemental de atender el enfático rechazo que ANF publicó acerca de las falsas acusaciones del Gobierno.
Lamentablemente, el ministro Romero se expresa como lo hacían los gobiernos dictatoriales, de los que ANF, en el curso de su medio siglo de vida, soportó el acoso y persecución. ANF, y no el Gobierno, es la que tiene derecho a reclamar, ya que es la ofendida, la insultada.
En cualquier caso, el ministro se equivoca porque los motivos de su anunciada querella no constituyen materia penal. No puede, por tanto, dispararnos un juicio criminal. Sería una injusticia objetiva, además  un grave error jurídico.
Los periodistas que nos han acompañado en el trabajo de estos largos años saben muy bien el rigor profesional con el que tratamos la información que difundimos, con verdad y responsabilidad al servicio de Bolivia. Ellos saben también que siempre han trabajado de acuerdo con su conciencia, nunca por consigna.
¿O es que el tiro del ministro apunta a la intimidación de la prensa independiente, al silencio, a la obsecuencia ciega? Sería lamentable que el gobierno se empeñara en privar a la opinión pública nacional de un órgano de prensa que se ha ganado el respeto y la confianza de los medios y de la opinión pública del país a lo largo de su medio siglo de vida.
Al respecto, la ANF agradece el vigoroso respaldo que viene recibiendo de los medios y de los más destacados representantes de la comunicación social independiente en Bolivia, así como de otras respetables personalidades de varios lugares del país.