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martes, 22 de enero de 2013

tres percepciones de un mismo asunto. sin respeto por el pueblo. se tuvieron que tragar 4 horas de bla, bla y bla!


.engañoso el discurso 4 horas de E. Morales

tedioso. aburrido. repetitivo. propagandístico. 


El mensaje del presidente tuvo dos partes, que podrían ser definidas como una parte de Evo Morales y la segunda del Vicepresidente. Fueron cuatro horas en que los bolivianos escuchamos los esfuerzos del presidente por leer bien. Y todos quedaron frustrados.
La primera parte fue una repetición de los mensajes anteriores: si los precios de las materias primas han aumentado en los mercados mundiales, es mérito del MAS.
Pero no aclaró cuál es la conexión de su gobierno con los mercados de valores ni con el London Metal Exchange, donde se cotizan los metales que vende Bolivia. Que se sepa, allí rige la ley de la oferta y la demanda: en los últimos años hubo más demanda que oferta, coincidiendo con la llegada del gobierno del MAS en Bolivia.
Repetir esa información incompleta mientras se repasan las cifras departamento por departamento era un ejercicio agobiante, además de ofensivo para los que escuchaban, pero eso es lo que hizo el presidente.
Si las exportaciones crecen en tanto por ciento, las regalías aumentan en tantos miles, según lo mandan antiguas leyes bolivianas. El gobierno está obligado a entregar los porcentajes de ley, y nadie tiene que agradecerlo. Pero el presidente pidió aplausos por haber pagado las regalías de ley.
Algunos contacto tuvo el presidente con la honestidad. Cuando dijo, por ejemplo, que la mina Colquiri producía 439 T de estaño por mes con 959 trabajadores cuando era privada pero cuando fue nacionalizada y la cantidad de trabajadores subió a 1.249, la producción cayó a 337 T.
Y entonces lanzó una frase demoledora, para su gobierno: “Si vamos a nacionalizar para producir menos, ¿para qué vamos a nacionalizar?” Aplicada a YPFB esa sería una frase
Pero lo que resultó contradictorio del discurso de cuatro horas fue que, al finalizar, presentó el presidente trece propósitos para el año 2025. El texto parecía haber sido escrito por el vicepresidente. El estilo confuso así lo devela.
En el punto quinto de los objetivos para el bicentenario, el presidente dijo que Bolivia no tiene motivos para dar seguridades a las inversiones extranjeras. Durante todo el discurso había dicho que Bolivia necesita de la inversión extranjera. De pronto, se contradijo.
Lo vergonzoso fue escuchar del presidente de Bolivia que estaba a punto de partir hacia una región en “Santiago, Perú”
Humberto Vacaflor. como se lee en www.eju.tv., 


como la nariz de Pinocho, creció un discurso cinco horas según Emilio Martínez



Al personaje imaginado por el italiano Carlo Collodi le sucedía que, al mentir, su nariz iba extendiéndose cada vez más. En el caso de Evo Morales, las manipulaciones de la verdad parecen haber provocado el alargamiento, ya no de la nariz sino del discurso, que alcanzó unas extenuantes 5 horas.
Con una confusa exposición, cargada de cifras preparadas por sus asesores, Morales intentó conjugar dos objetivos: dar la imagen de un país en crecimiento gracias a la varita mágica del MAS y eludir los temas controversiales del momento, como la corrupción que salpica a altos mandos de su gobierno.
Sobre el primer punto, no hay mejor respuesta que la esbozada con ironía por el analista Humberto Vacaflor en su columna de hoy: “Si los precios de las materias primas han aumentado en los mercados mundiales, es mérito del MAS”.
Y es que la mayoría de los datos favorables mostrados por el mandatario cocalero son atribuibles precisamente a los altos precios internacionales, a la bonanza externa que financia el ciclo populista y hace posible el derroche prebendal del proyecto evista.
El discurso tuvo su momento surrealista, cuando Morales afirmó sin colorearse que la “lucha contra el narcotráfico” de su administración es “un modelo para todo el mundo”. Temeraria aseveración que debe contrastarse con el aumento estimado del 300% en la producción de cocaína durante la gestión masista.
Otra declaración presidencial que parece una humorada es el anuncio de encargarle a Juan Ramón Quintana la tarea de erradicar la pobreza en el TIPNIS, porque “el Ministro de la Presidencia anda enamorado de la Amazonia”.
Vino después el sinceramiento involuntario, cuando al ver los números correspondientes a la producción de la estatizada mina Colquiri, sensiblemente inferiores a los de su etapa privada, se preguntó Evo: “Entonces, ¿para qué nacionalizar?”.
Lo que no impidió que poco después volviera al estribillo intervencionista de que “El Estado tiene que estar presente en la economía nacional”.
Sobre el mega-escándalo que es noticia mundial, apenas un par de comentarios sibilinos, diciendo que “hay algunas acusaciones de extorsión” y que “los funcionarios corruptos son traidores a la patria”.
Nada que permita avizorar alguna voluntad autocrítica o de auténtico saneamiento de las estructuras gubernamentales…
notishots@gmail.com

Discurso que escondió la inocultable corrupción del régimen


El diputado Luis Felipe Dorado (CN) opinó hoy que el discurso presidencial brindado en la apertura de la legislatura 2013 “buscó esconder los grandes problemas del país, como la corrupción que campea en el gobierno, bajo una lluvia de cifras muy discutibles, que le sirvieron de cortina de humo” al mandatario.
“Evo emborrachó a los bolivianos con datos numéricos y eludió los temas importantes. Apenas hizo una mención apresurada diciendo que hay ´algunas acusaciones de extorsión`, minimizando un problema gravísimo para la democracia, la justicia y la institucionalidad”, señaló.
Dorado dijo que el presidente “le debe al país explicaciones por el mega-escándalo de corrupción que involucra a altos funcionarios de su gobierno, incluyendo presuntamente a varios ministros que acaba de ratificar en el cargo”.
“El presidente habló de un país de fantasía que sólo está en los papeles que le pasaron sus asesores”, comentó.
El parlamentario opositor también cuestionó la afirmación de Morales sobre el “éxito de su modelo de lucha contra el narcotráfico”.
“Parece una broma, cuando se sabe que la producción de cocaína ha tenido un enorme crecimiento bajo su gobierno, de 80 toneladas anuales a 260”, concluyó.