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domingo, 19 de mayo de 2013

como hace diez años. convulsión total. un paro que llena calles y plazas. que se ceba especialmene en la sede de Gobierno y que como pocas veces involucra a varios sectores sindicalmente caracterizados...lamentable convocar a contramarchas.


Esta vez se ha llegado demasiado lejos en la falta de equilibro y tolerancia entre las partes confrontadas en Bolivia. Como no se observaba desde octubre de 2003, cuando fue derrocado Gonzalo Sánchez de Lozada, el país está enteramente convulsionado, pero sobre todo la ciudad de La Paz, sede de Gobierno, donde ya va a ser dos semanas que existe una auténtica ocupación de carreteras, calles y avenidas, provocada por mineros, jubilados, maestros, salubristas y hasta estudiantes universitarios descontentos con la aplicación del actual sistema de pensiones. Una Central Obrera Boliviana revitalizada lidera los reclamos.

La única diferencia entre lo acontecido en octubre de 2003 y hoy, es que el Gobierno del MAS, asimilando las experiencias pasadas, ha evitado a toda costa que se produzcan muertes en las manifestaciones. No ha utilizado a las Fuerzas Armadas para mantener el orden. Si se hubieran producido bajas -esperemos que no llegue a suceder eso en los próximos días- es muy probable que Bolivia hubiera transitado por momentos de crisis institucional inenarrables. El espectro político sería, sin duda, peor que el de hace una década porque se hubieran abierto las puertas a la más completa anarquía.

No obstante, como esta situación caótica no ha terminado y los sucesivos diálogos no llegan a conclusiones mutuamente aceptables, habría que alentar la mediación de instituciones prestigiosas como la Iglesia católica, para que tanto los gobernantes como los gobernados impacientes cedan algo en sus posiciones y se arribe a un acuerdo que tranquilice a la población, que se eviten mayores pérdidas económicas y cese el enorme descrédito en que ha caído Bolivia en su imagen internacional y en su comercio exterior por los incumplimientos en sus exportaciones producidos por los bloqueos.

Se debe actuar con premura, porque si hasta hoy no se han lamentado muertes, nada se puede garantizar, en vista que, desde el propio presidente Morales, continuando por la jerarquía menor del MAS, están convocando ‘contramarchas’, es decir, a una suerte de ‘milicias parasindicales’ que saldrían a las calles desde la semana que comienza, para amedrentar a quienes obedecen los mandatos de la COB. En esas circunstancias de extrema irresponsabilidad gubernamental, al enfrentar civiles contra civiles, cualquier desgracia se puede lamentar y por lo tanto instamos a que se adopten medidas inteligentes y ecuánimes en las horas venideras. (El Deber de SC)

Consejo Editorial: Pedro F. Rivero Jordán, Juan Carlos Rivero Jordán, Tuffí Aré Vázquez, Lupe Cajías, Agustín Saavedra Weise y Percy Áñez Rivero