Páginas vistas en total

domingo, 12 de mayo de 2013

Manfredo Kempff diplomático y escritor está bien calificado para "panorear" sobre la acción diplomática actual y calificarla de "vísceral" sujeta al humor de S.E. y las circunstancias del momento. nunca han estado peor, sostiene


Esperar hasta el 1 de mayo para hacer un “regalo” al pueblo boliviano expulsando a Usaid, no puede causar sino asombro entre otras naciones, pero aquí, en Bolivia, se lo esperaba, así que fue una noticia más. Esto ha sido producto de un ataque de cólera de S.E. por eso de que los latinoamericanos fuéramos el “patio trasero” de EEUU, asunto que nadie se animó a explicar bien al jefe de Estado, y que, por el contrario, tal vez hasta le sugirieron esa fecha emblemática para proceder con la expulsión. A falta de empresas por estatizar, otra ofensa al imperio no estaba mal.
La pena es que los bolivianos estamos cada día peor en nuestra conducción diplomática, y en consecuencia hemos perdido casi la totalidad de la ayuda estadounidense, pero, además, ya ni siquiera le creen nada al Gobierno masista en la Unión Europea; y damos brazadas a tontas y locas, solo para no ahogarnos, entre la CAN, Mercosur, y el Alba, además de Celac y Unasur. Pero el formidable mercado norteamericano, del que podíamos aprovechar tanto, lo hemos desestimado por la estúpida política antimperialista. Mientras Venezuela vende todo su crudo a EEUU y Ecuador comercia ampliamente con Washington –aunque les peguen duro a los gringos– nosotros, los más lelos, seguimos abrazados del ALBA, ahora sin el dinero de Chávez.
¿Pero es serio esto de pelearnos con EEUU? ¿De verdad vamos a llegar “hasta las últimas consecuencias” en nuestro reto al imperio? ¿En qué cabeza cabe que un país menesteroso quiera provocar a la primera potencia del mundo?
¿No es una locura absoluta? Porque lo cierto es que, pacientemente, los norteamericanos han tolerado algunas bofetadas – pellizcos por lo menos – de parte del Gobierno boliviano, pero no han dejado de mostrar su abierta disposición a mejorar las relaciones y hasta han designado a un embajador que nuestra Cancillería ha rechazado al haberse quedado silenciosa, sin contestar. Esto, tarde o temprano, va a tener su precio. Lo malo es que todos los bolivianos tengamos que pagar el pato porque a S.E. no le gustan los gringos.
El acabose es que el odio anti-yanqui llega hasta a las personas que hayan tenido alguna relación de trabajo con Usaid o con el Gobierno de EEUU. Es algo inconcebible que en el “index” inquisidor del Gobierno figuren periodistas y profesionales de alta valía y nivel a quienes se los trata poco menos que de traidores. Esto significa que los bolivianos no tenemos libertad no solo para pensar o expresarnos, sino que, además, debemos cuidarnos de no trabajar con quienes puedan estar en ese “index” inquisidor. Sin embargo, los masistas, antes de llegar al poder, antes de que S.E. se volviera tan soberbio, antes que le temblaran tanto, trabajaron con agencias de EEUU y hasta fueron becados por los norteamericanos, aunque ahora o no se acuerden o digan que lo hicieron de manera obligada, como es el caso patético del ministro Quintana.
Vamos por muy mal camino con estas decisiones patrioteras de S.E. Estamos perdiendo todas las oportunidades que se nos presentan, chances que no van a volver por la estupidez de hacernos los valentones con EEUU. Pero, además, con muchas otras naciones que ya nos miran con pena, como a unos orates que necesitan tratamiento siquiátrico. Está a la vista que mientras el chorro de dinero que viene de nuestros “commodities” no se corte, el Estado Plurinacional podrá seguir con sus actitudes atrevidas. S.E. podrá seguir viajando en su hermoso avión a Fiji o donde le dé la gana. Lamentablemente, todos lo sabemos, el dinero se lo está derrochando, el país no hace inversiones sino gastos, y en cualquier momento la menor crisis nos tumbará de un papirotazo. Un papirote del mercado mundial y los plurinacionales irán de nalgas al suelo, arrastrando consigo, desgraciadamente, a todo el país.