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domingo, 12 de enero de 2014


qué viene después del Dakar?

además de las inteligentes apostillas de Moira Sandoval,
tomando en cuenta el exagerado gasto publicitario,
la movilización innecesaria de 15 mil uniformados,
las ilusiones fantasionas de EMA y su séquito. lindo texto

En sus varias versiones en Europa, Africa y Sudamérica, el rally DAKAR constituyó una actividad deportiva extrema de gigantescas connotaciones económicas, representando un negocio donde los intereses financieros son determinantes: como la decisión de ASO de que la versión 2014 del DAKAR, no atraviese Perú.

Se tiene certeza, que es una actividad que violenta el hábitat de las especies vivas por donde atraviesa, recibiendo observaciones por el impacto ambiental que produce. En Perú, el director del Museo Paleontológico Hönniger de Lima, demostró que la competencia dañó las zonas arqueológicas dejando daños irreparables en restos paleontológicos, en la zona de Ocucaje del desierto de Ica.

También se tiene la creencia de que este Dakar versión 2014, podría dar beneficios en el ámbito turístico, para la región del Salar de Uyuni, por el efecto propagandístico desplegado, y que debería manifestarse en un movimiento económico significativo.

Se dice además, que es una competición elitista: ni quien lo dude. La mayoría de nosotros -aunque tengamos afinidad con el deporte tuerca y fuésemos buen piloto- solo podemos aspirar a ser espectadores, pues no cualquiera puede invertir por encima de 100.000 dólares para ser competidor (de hecho hasta hay un príncipe de Qatar, campeón el 2011). En ese contexto, se sabe que los pilotos nacionales y otros sudamericanos  han hecho grandes esfuerzos para participar, gestionando auspicios y apoyo económico de la empresa privada.

Además de considerar esos elementos, nadie puede dudar de su naturaleza deportiva y de alto riesgo, para la cual los más importantes y osados pilotos y navegantes del mundo -con sus equipos técnicos- se preparan con la mística del que sabe que arriesga la vida. Por ello, es bueno saber que la ASO -organización a cargo del DAKAR- cuenta con gente experta preparada en estos avatares, así como equipos médicos completos, con el fin de preservar la vida de  participantes y espectadores, donde el competidor accidentado, puede ser trasladado en cuestión de minutos vía helicóptero, al centro de salud idóneo más cercano.

Como otros fans del deporte tuerca, quiero emocionarme viendo los cuadratracks y las motos con bandera boliviana, pasar raudamente por las mágicas rutas del Salar. Por ello resulta incómodo el oportunismo electoral, sobre el enfoque del DAKAR, que publicita en medios oficialistas como si la participación de los competidores bolivianos, fuera mérito del gobierno, pretendiendo ignorar que se debe únicamente al esfuerzo personal de dichos deportistas. 

Entonces, ante la ansiedad colectiva generada por el DAKAR, impregnada de la psicosis y desesperación electoral del oficialismo, es oportuno recuperar algo de objetividad:

Claramente, el rally DAKAR cambiará únicamente la vida de los pilotos participantes, al modificar su lugar en el ránking mundial del automovilismo, e influirá sin duda en la economía de aquellos hoteles atestados de turistas.
Pero no será determinante en la economía nacional ni para mejorar la calidad de vida de los bolivianos. Lo sería, si al menos como resultado de aquélla competición, el gobierno hubiera invertido los recursos prometidos, en mejorar las condiciones de infraestructura de aquélla región, beneficiando a los pobladores de los alrededores del Salar de Uyuni. 
Menos mal que ASO dispone de una logística propia de excelencia, pues si dependería del apoyo operativo del Estado Boliviano, de seguro estarían en gran riesgo, pues por aquéllos lugares no se ha intentado equipar el centro de salud más cercano y menos aún, construir uno de primer nivel.

Distinto de lo ofrecido, sólo se gastó en propaganda para engrandecer la gestión del presidente Morales, por obtener el ingreso del rally a territorio nacional. De hecho, la Asamblea Legislativa Dptal de Cbba. aprobó una norma para recortar 550.000.- Bs. del presupuesto destinado a químicos y fármacos para atención gratuita del hospital Viedma, y 100.000.-Bs. de Fautapo, incremenando en 650.000.-Bs. los fondos de promoción turística del departamento, para el DAKAR 2014.

En este sentido, un evento de naturaleza deportiva indiscutible, en nuestro país tendrá connotaciones políticas. Estarán en primera fila ministros y autoridades, a diferencia de otros países, donde se circunscribe a un evento automovilístico, sin protagonismo de las autoridades. El gobierno lo convertirá en un evento más de la agenda de campaña para las elecciones presidenciales.

Para eso está invirtiendo esfuerzos y recursos públicos, transtornando un evento deportivo de primer nivel, en un grotesco intento de plataforma electoral para los candidatos oficialistas. Todo ello aprovechando el entusiasmo de los ciudadanos que pretenden presenciar el paso de los célebres competidores, y ante el silencio sepulcral de los líderes de oposición -que siempre tan candorosamente siguen el libreto que marca el gobierno-  en esta ocasión a título de patriotismo deportivo. En ese contexto, no será sólo un espectáculo deportivo lo que observarán quienes acudan a alentar a los pilotos bolivianos: todos serán parte, forzadamente, de la escenografía pre-electoral de los candidatos vitalicios Evo y Alvaro.
  
Luego del paso del DAKAR, el estado plurinacional continuará con sus tremendos contrastes entre los que no saben cómo gastar sus nuevas fortunas vs. los no saben cómo llegar a fin de mes y, padeciendo de gigantescas injusticias. Si dudan de esta última afirmación, pregunten a las autoridades legítimamente electas del CONAMAQ, que vienen sufriendo un descomunal abuso de poder, y a sus bases, habitantes de los ayllus por donde justo pasará el DAKAR, que no verán una mejoría en su calidad de vida.

Por lo tanto, después del DAKAR, Bolivia será la misma, su economía no habrá sufrido grandes transformaciones, ni siquiera para un mediano plazo. Eso reflejan las experiencias de los países por donde pasó el rally DAKAR.


En tal sentido, la publicidad oficialista sobre el DAKAR crea sobredimensionadas expectativas, pues al pasar por Bolivia la ruta del rally con toda su rutilancia, afecta la autoestima nacional, en la ingenua idea que por estar compitiendo nuestros pilotos con aquéllos de potencias extranjeras, muchos vivirán la ficción de que ya somos un país del primer mundo y que nuestros problemas están resueltos. Y al día siguiente volveremos a la realidad.