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miércoles, 15 de enero de 2014

Visión futurista preelectoral la de Karen Arauz, de "daños colaterales" que sufriremos, me recuerda cuando se anuncia una masacre a población civil, justo, la jerga militar no dice matanza, ni masacre, ni crímenes, habla de "lo colateral" lo insoslayable que sucece a todo combate. la descripción de conflictos desatados y otros que se sucederán nos lleva a meditar en el momento actual seriamente.

El término de cuño militar que se popularizó en la guerra fría y que está referido a erróneas maniobras de ejércitos en confrontación, encaja perfectamente a los acontecimientos insoslayablemente venideros.
La guerra electoral iniciada en Bolivia y que la sufriremos al menos por los venideros once meses, se pinta como una guerra que es todo menos fría. La vocación de poder -más aún cuando sus rasgos absolutistas son tan marcados- se convertirá en una confrontación de épicos alcances.
La ínclita ciudad de La Paz es sin duda -por ser centro político del país- el teatro de operaciones en la que la mayoría de sus ciudadanos viven en ella enfrentando fuegos cruzados con múltiples bajas. El Municipio paceño que está en manos de circunstanciales opositores no es admitido por el poder en ejercicio, que mantiene una beligerancia extrema con cualquiera que se resista a sus planes.
El transporte sindicalizado, está -como son ellos- ladinamente alineado con el poder. Son festejados con gran algarabía por las huestes oficialistas porque es todo un logro el que se presten a realizar movilizadamente el trabajo escabroso. El Alcalde Municipal ha tenido la peregrina idea de tratar de convertir a la ciudad en una urbe medianamente cosmopolita y esos son logros reservados a unos cuantos privilegiados detentores de todo el poder. Una flota de modernos y grandes buses para transporte público municipalizado, está a horas de enfrentarse con los atilas del transporte. No es un secreto lo funcional que resulta la verde olivo en esas circunstancias. Como militantes del proceso de cambio, su lema se ha transformado y prima aquello de que los enemigos de mis amigos, son mis enemigos. Y es la ciudad la que pone los damnificados de la guerra declarada.
Hay una única línea de producción en la que el gobierno ha demostrado gran eficacia. Y es una cadena (que no se rompe) que a estas alturas, es perfectamente circular. Partiendo del Ejecutivo, pasando por los otros dos poderes fundamentales, se ha unido el Órgano Supremo Electoral que será el protagonista principal durante este año electoral y que es donde radica la mayor esperanza para la re-re edición de la supremacía masista. Todo ello bajo la oscura sombrilla de ciertas fiscalías, que son la verdadera mano negra del poder.
Por supuesto que los partidos de oposición serán los primeros heridos y con ellos un considerable porcentaje de los ciudadanos de este país, que perciben que ciertas libertades se han convertido en artículos suntuosos y que la tendencia se multiplica a medida que se aproxima el gran día. El Tribunal Electoral, convertido en gran Oráculo cuyas determinaciones son casi mandato divino inapelable e indiscutible en función de los objetivos trazados, tiene a los medios de comunicación independientes, sentados en la punta de la silla. Han hallado el modo de medir impactos para determinar con el devenir de los días, qué se considera campaña electoral y qué no y es claro que este juzgamiento es sólo para los que tienen al frente.
Son varios los conscientes que están entrando a estas elecciones con abultado hándicap. El teleférico para La Paz, será la próxima joya en exhibición. Luego del lacrimógeno lanzamiento del satélite y el paso del Dakar, al menos en la sede de gobierno, la decisión es pretender que esto no sólo es Suiza sino también los Alpes austríacos y buscarán mediante intolerable difusión mediática, la renovación de los votos románticos, pasando por alto los índices de corrupción o al menos reeditando el lema que acuñó aquél reputado alcalde cochabambino, que cínicamente afirmaba que él robaba, pero hacía.
Hace unos días hemos oído la palabra infalible de SE en sentido que su gabinete ministerial, es incorruptible y su actividad es prístina. Y por supuesto, no hace mella cuánta denuncia se presente y no hay quien se atreva a ir más allá. Es perfectamente comprensible considerando que se ha logrado el círculo perfecto, en el que como una cofradía de templarios disfrazados de demócratas, sus ritos y objetivos, son de acceso sólo para iniciados.
La oposición así como la escasa prensa no dependiente que queda, jugará a partir de ahora una especie de Jenga (juego de mesa consistente en bloques de madera con los que hay que edificar una torre de precario equilibrio). Al más mínimo desliz, no les temblará la mano para penalizar rigurosamente en esta novísima inquisición, cuyas determinaciones variarán día a día apoyados, por supuesto, en las encuestas que el oficialismo convenientemente sí podrá desarrollar en total libertad.
Las propuestas alternativas de gobierno que se presenten, por muy escrupulosas que sean, pasarán por un metódico esmerilado. Habrá los que irán directamente a la moledora de carne. La población se enterará por las noticias de lo próspera que se ha vuelto, en cuadros macroeconómicos sólo equiparables a Dubai o Hong Kong. Porque acá el "katarismo" es ahora el "quatarismo". Las ingentes cantidades de dinero que dispendiosamente se utilizan para comprar ficción, inexorablemente llevará a la certeza de que si bien el verso se agotó, no fue sin antes haber dejado un tendal de bajas colaterales.