Páginas vistas en total

martes, 4 de febrero de 2014

Santa Cruz estará en vitrina mundial en junio próximo. El Deber reflexiona sobre el tema G77 y su innegable trascendencia, el poco tiempo que media, invoca un remozamiento de la ciudad de modo de presentar "una urbe limpia" sin basuras ni deshechos.

La cumbre del G-77 + China, que se realizará el 14 y 15 de junio, posicionará a nuestra ciudad en el escenario de los eventos globales, probablemente como el más importante que se vaya a realizar en toda su historia. En 1964, en paralelo al movimiento de los países no alineados y en la década de grandes revoluciones, se crea en las Naciones Unidas el grupo de los 77, la coalición más grande de países en desarrollo y del hemisferio Sur como instancia para articular sus posiciones económicas y sociales, promover la cooperación y, de ese modo, enfrentar los dramáticos desequilibrios que imponían las superpotencias al controlar más del 70% de la riqueza mundial.

De manera que la citada cumbre implica la presencia de representantes y dignatarios de 133 países con sus respectivas comitivas, ministros de Relaciones Exteriores y de desarrollo económico, por lo que la mayor preocupación para la organización del evento serán los temas de logística, seguridad e infraestructura receptiva.

Dado el escaso tiempo de cinco meses, las obras urbanas pueden encararse desde la óptica coyuntural y pragmática como los proyectos de la avenida alternativa y la conclusión tan largamente demorada del viaducto de acceso al aeropuerto Viru Viru, además de consolidar algunos espacios urbanos con nuevos paseos, mejorar las condiciones paisajísticas con un renovado mobiliario, implementar una nueva iluminación, el pintado de fachadas, los arreglos de aceras, la siembra o trasplante de árboles y jardines con flores y especies nativas y, fundamentalmente, presentar una urbe limpia, sin los basurales y otros desechos que desde hace años afean su rostro.

Es el mismo relato de la Cumbre de Desarrollo Sostenible de 1996 cuando se hizo un supremo esfuerzo para mejorar la imagen urbana de la capital cruceña. Entonces, priorizando la urgencia, se procedió al arreglo de algunas edificaciones del centro histórico, al maquillaje de los recorridos y se realizaron algunos intentos de la entonces Cordecruz con las torres inconclusas de Mario Botta ubicadas como referencias en el Parque Urbano, hoy convertido en área de diversiones saturado y caótico.

Sin embargo, existe la opción de afrontar simultáneamente los trabajos antes señalados con otra visión urbana, a los efectos de consolidar una ciudad para todos. Dicha visión está fundamentada en considerar las variables que tienen que ver con una mejor calidad de vida, un razonable sistema de movilidad pública donde se construya la convivencia ciudadana en un medioambiente responsable y apropiado